sábado, 25 de marzo de 2023

John Wick 4 (Chad Stahelski 2023)


John Wick 4 dura casi tres horas (2 h 48'), algo de lo que solo te das cuenta cuando miras el reloj al finalizar la película. Los que hayan visto filmes anteriores de esta saga, no necesitan de mucha explicación sobre su argumento, un asesino profesional que intenta redimir su vida en un mundo regido por complejas normas de honor entre criminales, un mundo regido por algo llamado la Alta Mesa, donde se concentra el poder del sistema criminal. Esta es la cuarta entrega y se produce una especie de concentración de todo lo aprendido, cinematográficamente hablando.

John Wick 4, dirigida por Chad Stahelski, tiene en estos momentos una de las puntuaciones de público y crítica más elevadas tras un estreno, un 8,4 y los comentarios más elogiosos de los espectadores que le conceden méritos para considerarla de las mejores cintas de acción no ya del año sino de los últimos años.

Dejando de lado las comparaciones, que son subjetivas (pero abundantes, en este caso), vayamos por otro de los caminos de la subjetividad para tratar de aclararnos este extraño fenómeno de conjunción del gusto en una entrega de una serie que empezó muy bien, siguió bien y algunos esperaban que mostrara signos de fatiga. Lo más sorprendente es que no se ido por otros derroteros, como suele hacerse cuando se teme el agotamiento. La estrategia seguida ha sido la contraria: seguir lo bueno e intensificarlo hasta el perfeccionamiento.

John Wick 4 es una extraña combinación de movimiento (las peleas), danza y sentido plástico de la composición. Chad Stahelski es un director con poca experiencia como tal, pero con una enorme experiencia, muy reconocida y premiada, en la coreografía de las peleas. La historia ha seguido su línea, pero las peleas han conseguido alcanzar la maestría que hace que tenga sentido el término "coreografía", que la acerca a la danza.

La danza necesita de dos componentes para resaltar el trabajo de los danzantes: la música y el escenario. Con todo ello tenemos el ballet montado. Y eso es lo que es John Wick un gigantesco ballet que se mueve por el mundo.

Stahelski ha conseguido coreografiar a la perfección los cientos, miles de choques que son característicos de la serie y llevarla en dos sentidos: uno hacia oriente, integrando las artes marciales y formas de lucha en sus espacios; el otro es el fondo monumental europeo, de Roma a París, que es utilizado de forma dinámica.

Magistrales las peleas, auténticas batallas campales, por ejemplo, alrededor del Arco del Triunfo en París, en mitad de un colosal atasco de tráfico. Es de lo mejor que se ha visto. La pelea en las escaleras de Montmarte es también un buen ejemplo, esta vez en vertical. En la acción de los videojuegos se suele distinguir entre peleas horizontales —a lo ancho de un campo, como en el Arco— y en verticales —como en las escaleras de Montmarte, con un continuo subir para descender de nuevo—. En John Wick 4 tenemos todas las modalidades y todas increíblemente coreografiadas.

Una de las escenas de peleas más deslumbrantes en su coreografía es la que sigue a la partida de póker, en mitad de una fiesta la pelea no altera; es un buen ejemplo de cómo se integran las peleas con sus entornos, convirtiéndose en auténticos ballets.

Pero todo esto —la historia, las peleas, los escenarios monumentales— no serviría de nada si no se hubiera acertado plenamente con la planificación y el encuadre. No hay un plano malo en John Wick 4. Hay una tendencia a la composición equilibrada, contraponiendo elementos estáticos y dinámicos en el plano, al uso de la luz como forma de contraste y composición. El filme adula al ojo, complaciendo el gusto por la simetría, por los equilibrios, por su ruptura y recomposición. En este sentido, la fotografía, a cargo del danés Dan Laustsen, es extraordinaria en los dos aspectos, en los movimientos de cámara y en su manejo de la luz. Sin él, la película sería otra cosa.

La música cuenta en este ballet marcial. Encaja perfectamente dando sentido al movimiento y añadiendo el sentimiento en los momentos adecuados. 

Otro aspecto de sabiduría en la construcción del filme ha sido añadir al elenco de actores a dos glorias del cine oriental, al japonés Hiroyuki Sanada y al chino Donnie Yen, impagable en su papel de Caine, el luchador ciego.

A estos dos actores, la película suma los habituales en la serie, Laurence Fishburne (Bowery), Lance Reddick (Charon), Ian McShane (Winston), y tiene un gran acierto al incorporar el joven actor sueco Bill Skarsgård, el terrorífico payaso de la última versión cinematográfica del It, de Stephen King.

Entre todo este mundo de luchas y honores criminales, entre hoteles refugio, de venganzas, el personaje de Wick sigue moviéndose con un Keanu Reeves sometido a todo tipo de palizas, caídas y lanzamiento por los aires y todo lo que se pueda uno imaginar, que es mucho.

El valor simbólico de los perros, como esa entrega absoluta en un mundo en donde los amigos son obligados a traicionarte, se mantiene como en las anteriores. Cómo tratas a los perros te retrata. Al final acaban entregándolo todo por un sentido del honor basado en la amistad más que en las reglas. La serie tiene mucho de lectura paralela sobre ciertos principios y cómo se organiza el mundo. Al final, ese tratamiento que hemos señalado crea ese mundo paralelo que aceptamos suspendiendo nuestra credulidad, dejándonos llevar por esos principios que dan sentido a ese mundo.

La película es una conjunción de muchas cosas y sobre todo de respeto a un público que ha respondido bien a las diferentes entregas y se ve compensado por este esfuerzo artístico que ha supuesto esta película, donde se ve el cuidado de todos y cada uno de los planos.

Son más de 24.000 los espectadores que han votado por la película en la IMDB, considerándola como una gran obra de entretenimiento. En Rotten Tomatoes, el 95% de 163 reseñas de críticos han sido positivas con un 8,2 de promedio. Público y críticos se han puesto de acuerdo.

El cine tiene de todo, gracias a Dios. Unos días toca Bergman y otros disfrutar con este ballet marcial, un espectáculo llevado a decorados reales, combinando dos mundos en uno solo. 

Joaquín Mª Aguirre

 


John Wick 4  

Director: Chad Stahelski

Guion: Shay Hatten y Michael Finch, basado en los caracteres de Derek Kolstad

Intérpretes: Keanu Reeves, Laurence Fishburne, Lance Reddick, Ian McShane, Donnie Yen, Hiroyuki Sanada, Aimée Kwan, Lance Reddick, Clancy Brown, Rina Sawayama, Natalia Tena, etc.

Producción: USA

sábado, 25 de febrero de 2023

Ellas hablan (Sarah Polley 2022)

Ellas hablan es una película que se ve, se escucha y se piensa. Son tres formas de recepción de un texto cinematográfico que no siempre se dan las tres juntas y cuando lo hacen puede ser en proporciones muy distintas. El filme de la actriz y directora canadiense Sarah Polley mantiene el equilibrio entre esas tres formas miramos, escuchamos y pensamos sobre lo que nos ofrece.

Es el cuarto largometraje en una carrera reflexiva, con un uso intenso del filme para adentrarse en problemas de nuestras vidas, en problemas que nos afectan a todos y sobre los que focaliza. El filme está nominado al Oscar al mejor guion adaptado, mérito de la propia directora. También lo está el cuadro responsable como mejor producción del año, es decir, el premio a la mejor película. En total acumula dos nominaciones, más 21 premios prestigiosos y más de cien nominaciones. Una buena presentación para una película que vimos en su estreno menos de diez personas en la sala en la primera sesión.

Ellas hablan es lo que promete su título. Nos ofrece un universo cerrado, la vida entre las mujeres de una secta religiosa que las mantiene alejadas del mundo, controladas por un poder religioso y manipuladas en todos los sentidos, violadas por "fantasmas" hasta que al atrapar por vez primera a uno de esos violadores y maltratadores descubren que son los hombres que les rodean. Todo es un mito para esconder la violencia contra las mujeres.

No descubrimos nada del argumento porque lo que la película escenifica como situación no es más que una representación simbólica de lo que ocurre en un sistema patriarcal que abusa cada día de las mujeres en diferentes sentidos y tácticas.

El cartel de la edición americana lleva al pie esta inscripción: "Do nothing, Stay and fight. Leave". A nuestros publicistas les ha parecido demasiado serio y lo han eliminado. Son las tres opciones que las mujeres se plantean desde el principio del filme, las tres posibilidades de actuación, seguir igual que siempre, aguantando; quedarse y luchar por sus derechos o, finalmente, partir y crear su propia comunidad alejadas de los hombres.

La película nos ofrece los debates, las discusiones —los pros y contras, que deberán ser anotados por un hombre, ya que a ellas no se les enseña a escribir— que se entablan en un espacio de discusión, un granero. Irán discutiendo su propia identidad, su situación y qué pueden esperar. La película abre ese momento de las explicaciones, de los intereses de cada una de las mujeres que abogan por situaciones distintas según su condición y forma de ver el mundo.

Nos encontramos en un filme en donde el diálogo es esencial. El hecho de que Sarah Polley esté nominada como mejor guion adaptado ya nos indica algo sobre ese valor de la palabra que se despliega gracias a un conjunto extraordinario de actuaciones. Polley ha usado la palabra, pero también la magia interpretativa que nos transmiten sus actrices, una excepcional y luminosa Rooney Mara, una torturada Clare Foy, una oscura Frances McDormand; la juiciosa Judith Ivey (ganadora de 2 premios Tony y directora teatral)... un reparto en el que todas actúan individual y coralmente en su representación de mujeres tipo. Y, con ellas, un actor en alza, Ben Whishaw, el único personaje masculino, expulsado de la comunidad y maestro para los niños con las mujeres.

Gracias a la dirección de Polley y a la labor del reparto, la película se va desarrollando a través de esos diálogos en los que se van exponiendo su vida como mujeres, su perspectiva, cómo han crecido alienadas en una sociedad que justifica en la obediencia religiosa la violencia, una sociedad que le plantea que deben perdonar a sus violadores porque de otra forma no entraran en un cielo que les espera.

En la producción tenemos los nombres (de nuevo) de Brad Pitt y de Frances McDormand, embarcados en una línea de cine distinto al meramente comercial, bien construidos en sus guiones y atrayendo buenos actores y actrices, con direcciones inteligentes y buenas causas, las que no entraban en los medios comerciales habitualmente.

Ante una película de este tipo, una obra en dirección contraria al comercialismo, vemos que se va abriendo camino una cierta línea de películas con intención de romper la ilusión cinematográfica, la fábrica de sueños, y así devolvernos a un arte que, con cualquier estilo, deje al descubierto la realidad que habitualmente esconde. Es una película en la línea de Nomanland, que renuncia a la parafernalia para centrarse en lo esencial que se quiere transmitir; no es entretenimiento, sino una reflexión sobre lo que nos rodea, algo que se echa en falta en la gran mayoría de las ocasiones. Tiene que haber de todo, es cierto, pero este cine, centrado en ideas e interpretaciones, que cuida al detalle la dirección para que todo forme un paquete compacto que deja en manos de los espectadores, es cada día más necesario.

Nosotros somos los que decidimos qué hacer con lo que se nos dice.

Joaquín Mª Aguirre 

 


 

Ellas hablan (Women Talking 2022)    

Dirección y guion: Sarah Polley

Obra original: Miriam Toews

Intérpretes: Rooney Mara, Clara Foy, Jessie Buckley, Frances McDormand, Judith Ivey, Emily Mitchell, Kate Hallett, Liv McNeil, Sheila McCarthy, Michelle McLeod, Kira Guloien, Shayla Brown, Vivien Endicott Douglas, Ben Whishaw, August Winter

domingo, 5 de febrero de 2023

Almas en pena en Inisherin (Martin McDonagh 2022)


 Almas en pena en Inisherin (Martin McDonagh) es una película distinta a lo que estamos acostumbrados a ver y el primer problema es su clasificación, su adscripción a un género, algo que provoca su guion, lo que se nos cuenta y cómo se nos cuenta. Esto es un problema nuestro, no del filme; tratamos de clasificar nuestra experiencia cinematográfica en los cajones mentales construidos con nuestras experiencias. Y esta película va rechazando una a una las expectativas que nos vamos haciendo conforme avanza el filme. Cuando creemos que estamos en un filme, descubrimos que estamos en otro.

Esa experiencia, que no es fácil expresar o describir, dora a la película de una enorme fuerza, pues nos obliga como espectadores a ir asimilando la historia conforme los personajes avanzan en sus relaciones. Almas en pena en Inisherin es lo que su título nos propone. En su brevedad, es lo que nos promete y lo que cumple.


La historia que se desarrolla en ese pequeño pueblo aislado, una isla de paz frente a la que transcurre una guerra civil al otro lado del mar, de la que apenas vemos el humo de las explosiones en los bombardeos. Inisherin está lejos del mundo conflictivo, de la guerra. Todo es paz y tranquilidad, pero eso se puede convertir en un infierno de desesperación.

"Desesperación" es la palabra clave para dar sentido a lo que McDonagh nos ofrece en esta tragicomedia (término incompleto e insatisfactorio, una aproximación) que representan un estado interior, el de esas "almas en pena" a las que se refiere el título español.

La aproximación que se me ocurre, aquella que me llega a la memoria tras la visión del filme, es asociativa. No va a ningún filme, sino al Esperando a Godot, la obra de Samuel Beckett, un ilustre irlandés, al que esta sociedad virtual, de redes sociales, selfies, contactos, etc. tiene muy olvidado. McDonagh nació en Londres, pero creo que está más cerca de Beckett y de esa Irlanda extrema, simbólica que se nos muestra. 


En este sentido, la obra de McDonagh nos hace preguntarnos por una serie de términos que llevan a esa desesperación, a esa soledad, vacío profundo, que se puede sentir aunque se esté rodeado. De esta forma, se acerca a uno de los grandes temas contemporáneos: el aburrimiento y sus secuelas. En un mundo entretenido, como es el nuestro, un mundo-espectáculo donde el aburrimiento (Flaubert le dio forma) es cuestión de oferta y demanda. McDonagh nos muestra un mundo cerrado, de soledad compartida, alejado de cualquier posibilidad de entretenimiento que les saque de esa profunda soledad que todos combaten con la rutina, un gran invento para combatir el mal de la soledad que consume a los humanos. La película es un drama de lo ridículo expresado en ese espacio reducido y mágico que es el pueblo de Inisherin.

Cuando vamos adentrándonos en la historia, vamos descubriendo que lo que nos parecía una broma (desde nuestra posición en la sociedad del entretenimiento) es un drama profundo, solo a medias simbólico. Solo cuando vemos que lo que nos parecía retórico se transforma en literal nos damos cuenta de dónde estamos.

Para construir esta historia sobre el vacío y la desesperación no se nos muestran grandes diálogos ni grandes momentos. El vacío está vacío, es algo reducido a lo mínimo. Los paisajes idílicos no nos calman, ni los santos, cruces y vírgenes de las encrucijadas nos consiguen proteger de ese mal que nace de dentro y nos va destruyendo.

Para que esta historia mínima funcione y se mantenga en pie hasta el final, hace falta algo que ya tiene, una historia bien escrita (el guion de McDonagh es candidato a los premios Oscar, Bafta y otros premios importantes), unos buenos actores (también Colin Farrell, Brendan Gleeson y Kerry Condon también lo están) y un buen director. McDonagh lo es. Lo demostró con otra película atípica, Tres anuncios en las afueras (2017).

La película es meritoria y demostrativa de que en el cine se pueden hacer muchas cosas que funcionen más allá de las grandes entradas de taquilla. Hay sitio para Avatar y para películas como esta, reducidas a mínimos.

Las interpretaciones de los tres protagonistas son meticulosas y nada fáciles, pues es lo que llevan dentro y no manifiestan, lo que es importante para la historia. Es especialmente brillante la interpretación de Kerry Gordon en el papel de la hermana y, no se nos puede olvidar, la brillantísima actuación del joven Barry Keoghan, en su difícil papel, capaz de darles las réplicas a todos los otros actores en varias escenas memorables, como la que tiene con Kerry Gordon.

En el filme tienen importancia los animales, compañía de los humanos. Me parece una labor inteligente del director mostrar una estructura clásica de plano-contraplano utilizando a los animales, observadores de ese mundo de sus amos y que acaban siendo parte de su mundo más cercano. No son elementos ambientales, sino parte intensa de la trama.

El filme es una pieza delicada, alejada de los estándares habituales. Es un drama moderno, una fábula llevada a otros tiempos e intemporal. No es una historia "irlandesa", sino universal, un drama humano, beckettiano, en tiempos en que tapamos nuestras vergüenzas con ansiolíticos y matamos el tiempo pegados a un teléfono, placebos cuya retirada causa violentas reacciones y en ocasiones sangrientos dramas.

Una aclaración: el título original es "The Banshees of Inisherin". El término "banshee" se refiere a un tipo de bruja en Irlanda cuya presencia y gritos anuncia la muerte de un familiar. Refuerza ese carácter de fábula que la historia tiene y permite comprender mejor algunas de las cosas que ocurren. 

Joaquín Mª Aguirre

 


Almas en pena en Inisherin (The Banshees of Inesherin 2022)     

Director: Martin McDonagh

Guionista: Martin McDonagh

Intérpretes: Colin Farrell, Brendan Gleeson, Kerry Gordon, Barry Keoghan...

Producción: Irlanda, Reino Unido, USA

 

domingo, 8 de enero de 2023

Al descubierto (Maria Schrader 2022)

 

Hacer una película sobre el mundo del cine deriva generalmente es una colección de tópicos sobre la fábrica de los sueños. No es sencillo porque Hollywood ha creado su propia imagen para el consumo exterior. Se ofrecen películas sobre cómo se hacen películas y alguna vez, no muchas, se adentran en las miserias que supone crear películas para que la gente olvide la vida. Así fue durante mucho tiempo.

Al descubierto (She Said) no es una película sobre Hollywood; es Hollywood hecho película, tratando de ofrecer precisamente lo que no se ve, no se cuenta y por ello no existe, un principio peligroso en el arte y en la vida.

La elección del título en inglés, She Said, está tomada del libro que surgió de los reportajes realizados por dos reporteras de The New York Times. Finalmente, lo que fueron conversaciones y notas, se organizó como artículo, el artículo como libro y el libro acabó siendo una película y cerrando el círculo. "She Said" dice mucho más en inglés que "Al descubierto" en español que transmite la acción engañosa de retirar una manta ficticia. "Ella dijo", en cambio, nos lleva directamente al juego de quién dice la verdad y esta, como sabemos, es plato cocinado por los poderosos, especialmente por aquellos que disponen de todo un ejército de constructores de imágenes y opiniones.

Algunos han señalado la ironía de que Brad Pitt sea productor del filme. Angelina Jolie le advirtió a Pitt de los acosos que había sufrido por parte de Harvey Weinstein. Pero solo se trataba de un "she said"; una cosa es lo que cuentan las mujeres y otra lo que ocurre.

Al descubierto no trata directamente de Harvey Weinstein, al depredador sexual, sino de la lucha por conseguir que las mujeres lo contaran. Y que las creyeran, claro.

En este sentido, la película de Maria Schrader pone el dedo en la herida, en el fallo del sistema que hace que el poderoso se vuelva innombrable y, con ello, invisible e impune por cualquier fechoría. Si las mujeres callan, Weinstein gana. 

Desde esta perspectiva, la película es algo más que una película. Es la ruptura del silencio en el medio que Weinstein controlaba, el cine. Aunque todo se supiera ya, aunque todo estuviera contando, Al descubierto es la historia de cómo empezar a contar, a cómo se perdió el miedo a poder denunciar a un hombre que lo era todo en el cine, del que dependían las vidas de decenas de miles de personas que podían ver frustradas su vidas y carreras con solo un gesto. Pero el cine ha sido el último en contarlo. Tras la prensa, tras los libros... un filme.

La tensión de la película no se puede basar en lo que ya sabemos, que Weinstein está en la cárcel, que fue condenado. Se centra en la pérdida del miedo de decenas de mujeres que fueron acosadas, violadas, despedidas por el todo poderoso productor, lleno de amigos y admiradores a su trabajo, personas muchas de ellas que sabían lo que ocurría pero preferían mirar hacia otro lado y disfrutar de la amistad y protección de Harvey Weinstein.

La película no nos muestra apenas a Weinstein. Nos muestra el ejército de todo tipo de empleaods y empleadas tras los que se esconde, personas que hablan en su nombre, que evitan que se exponga. Cuando se le hace aparecer es porque se encuentra acorralado y quiere intimidar con su presencia. La película nos muestra su espalda, su cabeza, pero no su rostro. Los rostros que importan son los de las mujeres que tuvieron que ocultarse y testimoniar sin dar los nombres para evitar ser represaliadas, destruidas por la maquinaria judicial y empresarial de Weinstein.

La película es sobre el poder y su perversión; sobre cómo se construye sobre él un imperio que permite que un monstruo actúe con normalidad ante los ojos de cientos de personas sin que nadie se atreva a decir nada. Es una película sobre el poder y la cobardía; también sobre la desesperación y sobre cómo vencer el miedo. Es una película que ha renunciado expresamente al algún tipo de héroe de películas porque eso era lo que había que evitar, la falsedad que tapa la peor realidad con diversos tonos de música.

La técnica narrativa de la película es sencilla: sigan a las reporteras. Ella son las que luchan por obtener confirmación de lo que todos saben. En realidad, la técnica realista empleada es la de mostrar la gran ficción que el poder puede crear taponando los accesos a la verdad. Algunas de las mujeres que denunciaron finalmente aparecen en la propia película como es el caso de Ashley Judd. Asumen el papel más difícil de sus vidas, el de ellas mismas.

Las dos reporteras están encarnadas por dos actrices convincentes y presentadas como personas llenas de debilidad, pero que van entendiendo el concepto de dignidad como una necesidad de todas las mujeres. Zoe Kazan interpreta a Jodi Kantor y Carey Mulligan a Megan Twohey.

Carey Mulligan ha señalado en una entrevista en La voz de Galicia que "se necesita un coraje extraordinario para enfrentarse a un hombre como Harvey Weinstein". Es cierto y la prueba más clara es que pocos hombres se implicaron en esta batalla por la dignidad, por poner sobre la mesa el agravió y enfrentarse a ese mal consentido al poderoso.

"Al descubierto" es una película que debe verse, pero no como una película. La batalla que se nos muestra no es la del "final feliz" a la que hombres como Weinstein nos tienen acostumbrados desde hace mucho. Es una película que reflexiona sobre el propio mundo que la ha producido y hay que entenderla en sus fisuras. La batalla primera se ganó y Weinstein acabó en la cárcel. Que se haya hecho esta película es también una victoria, pero más fácil, menos costosa pese a las muchas dificultades que pueda haber tenido. ¿Lavará Hollywood su propia imagen con lo único que tiene, películas? ¿La premiarán?

Debe verse y debe reflexionarse más allá de una industria o de uno de sus poderosos representantes. Todavía ayer veía un documental sobre cine en el que se hablaba de Harvey Weinstein como una gran figura de la industria, como un ser privilegiado dentro de del mundo del cine. Puedes verlo, pero no puedes evitar pensar en esa figura en su despacho pidiendo que le den un masaje y quitándose su albornoz.

 Joaquín Mª Aguirre

Al descubierto (She Said 2022)   

Directora: Maria Schrader

Guion: Rebecca Lenkiewicz,;Jodi Kantor y Megan Twohe

Intérpretes: Zoe Kazan,Carey Mulligan, Emma O'Connor,Tom Pelphrey, Adam Shapiro, James Austin Johnson, Katie Nisa, Patricia Clarkson, Andre Braugher, Frank Wood, Sarah Ann Masse, Lola Petticrew, Katherine Laheen...

País: USA


Otras entradas