Las adaptaciones de clásicos suelen ser polémicas. Lo son porque luchan contra algo que es amado, contra algo que nos ha gustado anteriormente, contra un recuerdo enquistado. En el caso de Cumbres borrascosas, la lucha en doble: contra una novela amada y una película clásica, con actores que hicieron época.
Como ha
ocurrido con el reciente Frankenstein,
de Guillermo del Toro, la lucha con el pasado es una dura batalla. Pero estas batallas son necesarias cuando el
gusto y la cultura de la que se alimenta cambian en el tiempo. El movimiento
cultural es una suma de relecturas, de adaptaciones constantes a los cambios
que el propio tiempo produce.
La pregunta, por tanto, es: ¿es el Cumbre borrascosas de Emerald Fennell una relectura adecuada a los tiempos que la gestan? Se trata de dilucidar si se trata de una lectura correcta (sea lo que sea esta) de una novela que fue mal leída en su momento, pero que fue creciendo hasta llegar a ser a una de las cimas literarias de la lengua inglesa y, por extensión, de la novela moderna. ¡Curioso destino el de las hermanas Brontë, encerradas en su casa por los prejuicios patriarcales y produciendo la más importante literatura de su época... percibidas desde otra!
En los
últimos tiempos algo ha cambiado. Lo percibimos en las lecturas distintas de
ciertos clásicos. Es un signo de que necesitamos nuevas interpretaciones para
mantener el fondo.
Cumbres borrascosas, de Emerald Fennell, es una lectura de hoy, lo que gusta a unos y molesta a otros. Es claramente un proyecto personal que engloba tanto a la dirección y guión de Fennell, que tiene una muy buena trayectoria de éxitos, y es un proyecto personal de producción e interpretación por parte de Margot Robbie, otra sólida y valorada actriz.
En sus
manos Cumbres borrascosas tiene
personalidad y empaque, también valor, porque enfrentarse a un clásico
consolidado no es fácil. Y lo han hecho a sabiendas del riesgo, algo que
también hay que valorar.
En el terreno cinematográfico, Cumbres borrascosas se mueve entre una forma naturalista y la abstracción visual, lo que determina su estilo. Pasamos de los primeros planos expresivos de los actores a la construcción de encuadres sofisticados que nos hacen mantener las distancias. Se busca nuestra implicación y, a la vez, nos distanciamos en un ejercicio estilístico complejo.
Los
actores están soberbios. Tanto Robbie como Jacob Elordi transmiten el
apasionamiento de un amor que se vuelve condena y resulta odioso para quien lo
contempla, que somos nosotros, conocedores del malentendido y de las fuerzas
negativas que lo producen y sostienen. Es el uso del amor para hacer daño lo
que vertebra el filme, lejos de cualquier idealización. De las distancias
sociales a las personales, Cumbres borrascosas puede calificarse de muchas
formas, menos de romántica. Y en esto se nota el paso del tiempo, en un
distanciamiento casi brechtiano respecto a cualquier idealización del amor, que
pasa a ser carnal y vengativo, incontrolable y destructivo.
El Cumbres
borrascosas de Emerald Fennell es un mundo sin idealizar, sin la idea vieja de
que el amor libera, como se puede ver a través de un personaje esencial, el de
Isabella (¡magnífica Alison Oliver!), que nos da las claves del fondo y permite
comprender el alcance maléfico de los planes amorosos y vengativos de
Heathcliff con quien tiene una escena cumbre, que nos muestra el control y la
misoginia del personaje.
Buena
fotografía y buena música nos acompañan a lo largo de la proyección, dando
forma a lo que pasa a ser un recital interpretativo, tanto en la contención
como en el exceso, en la franqueza como en la doblez de los personajes, como en
el caso de otro gran trabajo de Hong Chau, que interpreta a Nelly.
Resaltar
la fascinante fotogenia de Jacob Elordi en todas las dimensiones del personaje.
Sabe construirlo con su sola presencia. Esto implica un gran trabajo en la
selección y dirección de los actores, un trabajo notable de la directora.
Cumbres
borrascosas (2026)
Directora:
Emerald Fennell
Guionistas: Emerald Fennell, según la novela de Emily
Brontë
Intérpretes:
Margot Robbie, Jacob Elordi, Hong Chau, Shazad Latif, Alison Oliver, Martin
Clunes...
Fotografía:
Linus Sandgren
Música:
Anthony Willis
Producción:
Reino Unido
Duración: 2 horas 16 minutos




