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domingo, 19 de abril de 2026

La momia de Lee Cronin (Lee Cronin 2026)

 

 

Un grupo de adolescentes recibía unas serias instrucciones por parte de Lola, la taquillera. La sala estaba llena y no se podías sentar todos juntos y debían mantener silencio y molestar lo menos posible. La sala fue llenando, pero no se escuchó ni una mosca después de que comenzará la película, La momia de Lee Cronin. Me imagino que más que por respeto por lo que veían en pantalla. Digo esto porque no es fácil que nos escuche un comentario, una broma, etc. en una sala repleta de público joven.

Hay que achacárselo a lo que veían en pantalla, un horror tras otro, desde el principio hasta el final.

La película de Cronin se llama La Momia, pero podría llamarse con más tino "El exorcista" dada la proximidad temática sin dejar de ser original, pero en el cine de terror hay que elegir entre una de las dos vías, la de la continuidad o la de la originalidad. Un filme estrenado este año pasado "Weapons", por ejemplo, apostaba por la segunda vía, la de la novedad.

La momia es una eficaz película de terror, sigue los modelos clásicos, pero aplicando algo que no debe faltar en el género: poca luz y efectos especiales. Cronin elige una falso remake sobre la tradición (las películas múltiples desde la primera "momia"), para pasarse al género de las posesiones y exorcismos. No renuncia a los orígenes egipcios ni en lo físico ni en lo mítico, pero luego se decanta con eficacia hacia un drama familiar y el exorcismo, por la posesión diabólica. Luego se rompe el espacio original con una inmersión en Nuevo México, que es donde se produce la parte intensa del terror.

De esta forma, el director y guionista realiza una fusión de géneros y espacio, de Egipto actual al Oeste norteamericano, del relato mítico al drama familiar, un elemento bien trabado que le da densidad psicológica.

Excelente fotografía y una banda sonora de infarto, llena de ruidos y efectos sonoros como para poner los pelos de punta al más sereno, mezclado con cosas de The Band y otros sonidos ambientales de la época.

La película cuenta con la eficaz presencia de la actriz española Laia Acosta en el papel principal de la madre.

Si le gusta sufrir con palomitas, La momia de Lee Cronin es una buena elección. Los críticos y el público la han valorado bien, algo que no es fácil dentro del género.

 


La momia de Lee Cronin 2026

Director: Lee Cronin

Guionista: Lee Cronin

Intérpretes: Jack Reynor, Laia Costa, May Calamawy, Natlie Grace, Verónica Falcón, May Elghety...

Fotografía: Dave Garbett

Música: Stephen McKeon

Productores/as: John Keville, James WanJason Blum

Duración: 133 minutos

País: USA

Género: Terror



sábado, 27 de diciembre de 2025

Anaconda (Tom Gormican 2025)

 

Anaconda es la típica película  en la que la gente sería nunca reconoce haberse reído. Yo me he reído y la mayoría de los espectadores en la sala también. Puede que haya dejado de ser serio o que quizá no lo fui nunca, solo lo aparentaba.

La película es una obra que se ríe de sí misma, de sus personajes y del mundo del cine, tres niveles que cuando se reúnen van añadiendo riesgo uno a uno.

En su primera mitad, la película funciona como una comedia convencional. En la segunda mitad nos tienen reservado un ejercicio de comicidad autodestructiva, con varios puntos en los que se superan las barreras cómicas del gag sin temor alguno. Es aquí, en estos picos, donde nos reímos con más ganas, dejándonos caer por la rampa que se nos ofrece. Lo verosímil deja de ser un obstáculo y nos dejamos arrastrar. Resistirnos no tiene sentido y es mejor salir de la sala.


Podríamos pensar que es una película hecha al azar, dejándose llevar por los problemas, tal como se nos propone en la ficción, pero en el cine siempre es engañosa la apariencia de improvisación, y si Anaconda funciona es porque está meticulosamente calculada.

La misma elección de los actores trabaja en el sentido de dar protagonismo a actores que no son habitualmente protagonistas, lo que les permite sentirse adecuadamente como divos de pacotilla para mayor disfrute de los espectadores y probablemente de ellos mismos. La verdad es que están todos ellos perfectamente metidos en sus papeles y cumplen su función de equilibrio en el grupo, como debe ser en una comedia que se precie.

La película tiene un trabajado guión bajo su apariencia disparatada y la realización de Tom Gormican es ajustada para llevar el ritmo adecuado tanto en el humor verbal como en los gags visuales.

En este falso reboot de un filme ya existente, Anaconda (Luis Llosa 1997), sus referencias a él son constantes y ya nos define a los personajes, deseosos de alcanzar el éxito en sus fracasadas vidas, algo que pretenden cambiar. En el cine no solo sueñan los espectadores, sino los que aspiran a producir sus propios sueños.

Cabe señalar que la Anaconda de 1997 apenas tiene un 2,9 en FilmAffinity, mientras que está, el "reboot", sobrepasa el 5 y el 6 en la IMDB. ¡Ironías de la vida!

El guión está firmado por el propio Gormican y por un guionista que ya ha trabajado anteriormente con él, Kevin Etten, con experiencia en series televisivas mayoritariamente.

Merece destacarse la música estupenda de Dave Fleming que acompaña perfectamente las peripecias y los paisajes del filme. La fotografía de Nigel Bluck también nos deja secuencias de enorme belleza y calidad, especialmente en un par de las nocturnas en la jungla.

Anaconda resulta divertida de ver porque es una película que se mete en todos los berenjenales y los sortea. Las personas serias, como decimos, le dirán que no se han reído, pero dé por seguro que lo han hecho. Será pronto un clásico para ver en casa con los amigos un sábado de lluvia. 

 


Anaconda (2025)

Director: Tom Gormican

Guionistas: Kevin Etten & Tom Gormican

Intérpretes: Jack Black, Paul Rudd, Steve Zahn, Thandiwe Newton, Daniela Melchior...

Fotografía: Nigel Bluck

Música: Dave Fleming

Producción: USA

martes, 7 de octubre de 2025

Una batalla tras otra (Paul Thomas Anderson 2025)

 

Esta película es una obra maestra para casi todos y un aburrimiento para Carlos Boyero, algo bastante habitual. Lo que no me parece habitual es la insistencia en las críticas en qué es “muy divertida”, algo que afecta a mi sentido de la diversión.

En realidad, lo que la película nos presenta como ficción es un acercamiento a la realidad subyacente de los Estados Unidos de Donald Trump, como lo era otra película reciente “Guerra Civil” (Civil War, Alex Garland 2024).

El cine, como otras artes, puede vincularse con el mundo en que se da de muchas maneras e incluso ignorándolo se define. Hay películas que viven de espaldas al mundo, al igual que otras tratan de ser documentos del presente y dejar testimonio. Otras eligen un camino más complejo, advertir de dónde nos lleva el presente anticipando el futuro. Creo que “Una batalla tras otra” (Paul Thomas Anderson 2025) entra en ese último supuesto. Es una radiografía del futuro.

Si se parte de ese supuesto, maldita la gracia que se le encuentra a una sociedad en la que el supremacismo blanco campa a sus anchas, está organizado y se considera un crimen haber tenido relaciones con alguien de otro color; una sociedad en la que se puede matar impunemente tras ser decretado por un grupo que decide sin control alguno, militar o paramilitar, que aquí viene a ser lo mismo. ¿Dónde está la gracia?


La película de P.T. Anderson anticipa el recorrido de una sociedad que se encamina al totalitarismo pasando por el supremacismo blanco como eje principal. Se parte de un grupo de revolucionarios que se deshizo en su momento y que vuelve a ser perseguido pasado el tiempo.

Que haya cierto grado de caricatura en algunos personajes no supone una “diversión” sino una forma de crítica a lo que representan. Es una forma de “distanciamiento”, no un cambio de género. Muestran las incongruencias de su forma de ser y pensar.

Lo terrible del filme es que no puedes dejar de ver en pantalla lo que has visto horas antes en los noticiarios, en esa realidad de la que está prohibido hablar por las amenazas de ser declarado antiamericano o, peor, terrorista, un etiquetado cada vez más frecuente en los Estados Unidos.

La película surge de la novela “Vinelad” (1990) del muy injustamente olvidado Thomas Pynchon. Se recogen en ella los proyectos clandestinos del FBI para deshacerse de los grupos revolucionarios desde los años cincuenta en adelante.


En el artículo firmado por Juan Manuel Vial, con el título “La macabra lucidez de Pynchon” (Revista UDP 09), se apunta un dato de interés: 

Las conspiraciones descritas en los libros de Pynchon no son, como pudiera pensarse en un primer instante, producto de una imaginación enfurecida y desatada. Allí, en ese rasgo perturbador, radica uno de los más grandes placeres de leer a Pynchon: su inventiva afiebrada no se desboca a la hora de describir conflagraciones; las conflagraciones están y siempre estarán ahí, a tiro de piedra. Leer a Pynchon implica calibrar la paranoia del que escribe y, luego, en mayor o menor grado, comenzar a sentirla en carne propia. Es sorprendente el número de personajes secundarios reales (o si se prefiere “históricos”) que animan las ficciones de Pynchon, así como también lo es el llamativo número de complots genuinos, aunque no muy conocidos, que el escritor plasmó en sus novelas. Tras leerlas, siempre persiste una macabra interrogante: ¿y si Pynchon estuviera en lo cierto?

Creo que es una lúcida idea. Puede que Pynchon aplicara el sarcasmo a sus personajes y textos, pero es probable que lo que atrajo a Paul Thomas Anderson para realizar esta película fuera precisamente la pregunta que el presente nos deja:  ¿y si Pynchon estuviera en lo cierto?

Cada adaptación, cada remake habla a su tiempo con palabras de hoy. Anderson seleccionó el texto de Pynchon porque le decía algo sobre el hoy. De esta forma nos habla con un presente inquietante, el de esa América trumpista.

Una batalla tras otra no es una película divertida; es una buena película. Es meticulosa en su trama para evitar ser malinterpretada. Los actores crean sus personajes desde lo que representan, más que desde lo que son. Son piezas en un juego conjunto del que importa el mosaico formado. Es importante esta supeditación de lo individual al conjunto para evitar que se pierda el efecto buscado, que creo que es algo patente en esta obra.


Los actores funcionan bien, tanto los veteranos como los noveles. DiCaprio, del Toro, Penn y Regina Hall componen sus personajes desde la experiencia, con grados de histrionismo variable. Para los nuevos, se reserva otra forma de actuación. Estupenda la joven Chase Infinity, que pasa a ser el eje de la historia.

Creo que, con la excepción de Boyero, la crítica ha sido unánime. Se trata de una película ácida (no divertida, que maldita la gracia) sobre un mundo posible, cada vez más posible.


Una batalla tras otra (2025)      

Director: Paul Thomas Anderson

Guionista: Paul Thomas Anderson, Thomas Pynchon

Intérpretes: Leonardo DiCaprio, Sean Penn, Benicio Del Toro,  Teyana Taylor, Regina Hall, Chase Infiniti...

Música: Jonny Greenwood

Fotografía: Michael Bauman

Nacionalidad: Estados Unidos

Duración:  161 minutos


 

sábado, 11 de enero de 2025

A real pain (Jesse Eisenberg 2024)

 Demasiado “vital” para ser solo una película, una ficción, pues trata de indagar sobre la vida misma, sobre sus oscuridades y sinsentidos. “A real pain” es tan desconcertante que no se han atrevido a traducirle el título, dejándolo como algo exótico, cuando en realidad habla de lo que vivimos cada día, de cómo podemos llegar a ficcionalizar el dolor para ignorarlo.

La película es un trabajo personal, escrito, dirigido y protagonizado por Jesse Eisenberg, al que estamos acostumbrados a ver en papeles de lo más variado. Esta vez se ha metido en un auténtico reto, una película que diríamos extraña por lo natural, sincera por afrontar algo que hace mucho que no vemos en las pantallas: el dolor cotidiano, el real, aquel del que apenas se habla.

El argumento es sencillo: dos primos, casi hermanos, que vivieron juntos gran parte de su vida y ahora están separados en circunstancias muy distintas. emprenden un “tour judío” sobre el holocausto, un viaje por su Polonia, el origen familiar. Su abuela, superviviente de un campo de concentración, acaba de fallecer en Estados Unidos, donde emigró, y ellos quieren visitar su residencia polaca. El tour está integrado por un pequeño grupo de judíos de muy diverso origen al que se añade la pareja de primos.

Los primos tienen un comportamiento muy diferente y pronto vemos cómo uno de ellos, un soberbio Kieran Culkin, un actor que va de los Razzies a los Globos de Oro, empieza a imponer su personalidad agresiva y seductora, manipuladora, frente al primo interpretado por el propio Eisenberg, que vive en Nueva York, donde tiene un trabajo y una familia estable, a diferencia de su compañero, que no tiene soporte alguno.

El viaje "turístico" se acaba convirtiendo en un recorrido emocional entre los dos primos y en un recorrido sobre la convencionalidad del dolor, como el que supone su conversión en “tour” turístico, guía incluido. La película se mueve entre ese dolor real del que habla el título y el dolor convencional, escénico en que ha convertido el holocausto.

La película se sigue con interés a través de la relación familiar y de ambos con el grupo. Es a través del desvelamiento de lo que la convención impone como vamos viendo ese dolor oculto que finalmente se manifiesta.

Hay que valorar muy positivamente la labor triple de Eisenberg, como actor, guionista y director. Ha sabido combinar las tres facetas en un proyecto personal, que es lo que necesita el cine norteamericano para salir de tanto trabajo inútil. Esta es una película “barata” en costes y “rica” en sus logros. Es un empeño de actores en buscar algo que les haga sentir vivos en sus papeles o trabajando para los compañeros. Cada vez es más frecuente encontrarnos con proyectos como este en el que también contamos con Emma Stone en la producción.

Rodada casi en su integridad en Polonia, en los sitios reales, la película ahonda en esa gran escena final en la propia incongruencia humana, en su necesidad de buscar lo que cubra ese dolor real, al que alude el titulo. Es en el levantamiento de esas capas que cubren el dolor de la soledad de lo que trata la película. 

Buen uso de la música para crear en fondo del sentimiento que la película comunica. La película sabe ser simbólica, como toda obra de arte digna de tal nombre, y realista, cotidiana. 

Magistral secuencia final, que sirve en su sencillez para hacernos entender el destino de los personajes y del propio ser humano. Una película sobre el dolor y la soledad.

Joaquín Mª Aguirre 


A real Pain (Jesse Eisenberg 2024)    

Dirección y guión: Jesse Eisenberg

Fotografía: Michal Dymek

Intérpretes: Jesse Eisenberg, Kieran Culkin, Will Sharpe, Jennifer Gray, Kurt Egyiawan, Ellora Torchia...

Nacionalidad: USA

 

domingo, 6 de octubre de 2024

Joker: Folie à Deux (Todd Phillips 2024)

 


La segunda entrega de la saga del Joker está destinada a la discusión. Es difícil hacer la segunda parte de una película que tenga tan poco que ver con la primera parte.

Tampoco tenía mucho que ver el Joker que inició esta parte con los encarnados anteriormente en la pantalla. Nada que ver con aquel lejano Cesar Romero de los 60 o con el Jack Nicholson de la versión de finales de los 80. Tampoco con todos los demás Joker que han salido de la oscuridad hacia la luz de la pantalla.

Quizá todo esto haya pasado porque el Joker ha dejado de ser un personaje, para convertirse en algo más, en un símbolo de una sociedad que hace del mal un espectáculo. Esa es mi consecuencia general de este Joker: Folie à deux que nos ha traído Todd Phillips.

De todos los malvados y villanos que pululan por el universo de los cómics y las películas que los encarnan en el celuloide, el Joker es el que representan la absurdidad del mal. No necesita ideas, le basta la risa absurda, que se vuelve incontrolada para él mismo.

Todd Phillips nos sorprendió a todos con su Joker, especialmente a los fans del personaje, que son muchos dando forma y sentido a ese personaje absurdo. En tiendan bien cuando digo "absurdo", no es un sentido crítico sino en un sentido de algo que estaba en candelero, el "absurdo", el sin sentido del mundo, lejos de cualquier destino o fuerza.

Si esperamos ver una película de superhéroes no la veremos. Tampoco una de "súper villanos", que el propio devenir de los discursos cinematográficos del género ha estado posibilitando.

Veamos cómo trata Filmaffinity de describir el "género" del filme. Estos nos dicen: " Thriller. Drama. Musical. Romance | Crimen. Drama judicial / Abogados/as. Drama carcelario. Drama psicológico. Cómic. DC Comics. Secuela". Esto nos indica que lo primero que ha hecho el filme de Phillips es volar por los aires los géneros, y en especial ese derivado de los cómics. No tenemos un género claro sino una obra que se mueve entre todas las etiquetas posibles pero al que no es posible fijar ninguna. ¿Eso es malo?

Si nos sorprendió el primer Joker, este segundo nos vuelve a sorprender con una película distinta, un buceo, más que en sus raíces, en sus posibilidades. La simplicidad del origen se transforma en la complejidad del resultado final. Es casi un Joker hamletiano, a la busca de su verdadero ser.

Todd Phillips se ha agenciado de nuevo un compañero de guion, Scott Silver, especializado en personas problemáticos, conflictivos con el mundo que les rodea y, es especial, con ellos mismos. En gran parte se debe a él ese Joker situado en el ojo del huracán.

Desde el punto de vista narrativo, la película recurre a la música de canciones que se insertan en la mente de los protagonistas. Los autores recurren a una fórmula arriesgada, que las canciones estándar representen ideas y sentimientos. Eso marca el tono del filme en gran medida y permite la introspección y el diálogo.

Ese tono cálido de las canciones se hace contrastar con el otro elemento que juega en la película. Una realización efectiva y efectista que se mueve en lo formal en los juicios y en la brutalidad de la prisión y los carceleros.

Joker se mueve entre dos planos: el pseudo romántico con el personaje de Gaga y uno, sentimental y brutal con el personaje del carcelero, que no es simplemente funcional, y la mejor prueba es que se le ha dado el papel a un extraordinario Brendan Gleeson. Joker se mueve entre ellos. De la prisión al juzgado y viceversa; esos son los escenarios entre los que se mueve Joker y también las zonas de expresión.

Esta película se basa en un guion denso y en unas interpretaciones ajustadas al drama que escenifican, que va más allá de los propios personajes. El público asistente al juicio, convertido, en espectáculo, tiene más de coro griego, que de meros participantes. Nos muestran el drama que vive el personaje, el que ha vivido desde sus inicios.

Lo que hacen Phillips y Scott Silver es sacar al Joker del vacío original para darle un sentido humanizado. Es algo que él mismo trata de encontrar frente al Joker público.

Si están interesado en una respuesta directa: sí, me ha gustado la película. Y lo ha hecho por varios motivos. El primero de ellos es el riesgo. En estos tiempos de secuelas fáciles, de imitaciones y multiversos, lo que han hecho es traer al Joker a un mundo real, un mundo en el que el mal no es un show, aunque nos alimenten cada día con él. Desde el punto de vista de la interpretación, vemos en el filme distintas formas, de la más naturalista a la más estereotipada. En el fondo es una película sobre la máscara, sobre si es más real que el rostro. La máscara está hoy en el centro de nuestra cultura, en una lucha sobre la identidad real o si esta ha sido desplazada por ficciones. En este sentido, la película nos deja buenos diálogos, esclarecedores, en su parte final. Finalmente, la realización sabe hacernos llegar los espacios y las acciones, su dramatismo y su teatralidad. La fotografía es magnífica, buen complemento de la realización.

Si Christopher Nolan le dio negrura a Batman, Todd Phillips le ha dado humanidad a este Joker, sacándolo del estereotipo del mal para ir más allá. Ha jugado con géneros e interpretaciones.

Joaquín Phoenix y Lady Gaga, con el apoyo esencial de Brendan Gleeson escenifican este drama extraño y directo, en el que entrevemos más realidad de la debida.

No es una película para todo el mundo, quizá mucho menos para los que esperan la vuelta del Joker de siempre, menos existencialista y del que no acabemos teniendo lástima.

Joaquín Mª Aguirre 

 

 

Joker: Folie à Deux (Todd Phillips 2024)

Director: Todd Phillips

Guionistas: Todd Phillips y Scott Silver

Música: Hildur Guðnadóttir

Fotografía: Lawrence Sher

Intérpretes: Joaquin Phoenix, Lady Gaga, Brendan Gleeson, Catherine Keener, Steve Coogan...

Duración: 138 minutos

País: USA

sábado, 7 de septiembre de 2024

Bitelchús Bitelchús (Tim Burton 2024)


Tras la exitosa serie de TV "Miércoles", con Jenna Ortega, en la que Tim Burton utilizaba la memoria de La familia Addams para retomar sus líneas originales, el director regresa ahora a sus propias fuentes con una segunda entrega de un clásico, Bitelchús (1988).

Cuando repasas la trayectoria cinematográfica de Burton te encuentras con una líneas maestras que una veces han funcionado mejor y otras no tanto. Bitelchús fue el primer largometraje de éxito de Burton, un filme que le permitió dar el salto a un Batman (1989), también con Michael Keaton, quien repite ahora el personaje protagonista, aunque esta obra es esencialmente coral.


El nuevo Bitelchús, Bitelchús (no se puede decir tres veces su nombre porque aparece, recuerden) es una prolongación del aquel original con sus personajes en el tiempo. Nos reboot, remake o cualquier otra variante, sino una recuperación continuada de unos personajes que asumen las distancias entre el origen y su presente.

Si Burton siempre destacó por su capacidad para crear ambientes alejados de la normalidad y hacerlos consistentes, en este nuevo filme es el elemento destacable. Lo de menos es la historia en sí, lo relevante en el universo que crea para que esos personajes, viejos y nuevos, habiten. El personaje auténtico es el espacio, la forma que el universo adopta entre la realidad y el submundo (también real). Esto nos recupera al Burton visual y desmiembra la película en las historias sobre la forma de enfrentarse y aceptar o no ese mundo nuevo para unos y medianamente conocido para otros.

A los personajes conocidos —Lydia Deetz (Winona Ryder), Delia Deetz (Catherine O'Hara)— se añaden unos nuevos, como Astrid Deetz, una Jenna Ortega estupenda en su papel.

Los papeles de Rory (Justin Theroux) y de Jeremy (Arthur Conti) sirven para crear subtramas que acaban interfiriendo en el destino de las tres mujeres Deetz, , que son el eje principal del filme.

La película es coral, manteniendo las tres generaciones Deetz en liza e incorporando en cada nivel-generación su propio motivo dentro de conjunto. El guion mantiene entrelazadas las historias de cada nivel haciéndolas coincidir finalmente en la probablemente más excéntrica de la escenas de Burton, en la que el absurdo se plantea bajo la canción, McArthur Park, un clásico de Jim Webb, interpretado por el actor Richard Harris, y del que Burton saca un provecho increíble en todos los sentidos de la palabra.


Se ha creado un universo especial. con sus propias reglas, que son descubiertas por los personajes y aceptadas por los espectadores, que han de seguirlas en su lógica peculiar. El espectador acepta, mientras que el personaje ha de ser convencido, produciéndose ese curioso efecto inverso pero inteligente. El personaje puede ser racional; al espectador se le pide que no lo sea, que acepte la imaginación.

Si el humor ha sido siempre una variable esencial en el cine de Burton, en este filme alcanza unos niveles de parodia y auto parodia notables. Los gags van de la sencillez de una imagen hasta construcciones más complejas.

Sin embargo, en mi opinión, es en la integración del espacio con la historia donde el filme resulta más memorable. Es el espacio el que da unidad, ese más allá burocratizado, el que permite la integración de las historias, de la abuela a la nieta.

Mención especial a los personajes de Monica Belluci (Delores) —no sé si sus fans perdonarán a Burton— y de Willem Dafoe (Wolf Jackson), el policía actor o actor policía, usados por el director como formas de presión en ese universo.

Visualmente, la película es un Burton clásico y narrativamente un Burton más enloquecido de lo habitual. La película se ve bien, se sigue con una sonrisa permanente.

Joaquín Mª Aguirre

 


Bitelchús Bitelchús (2024)      

Director: Tim Burton

Guionistas: Alfred Gough & Miles Millar, Seth Grahame-Smith

Intérpretes: Michael Keaton, Winona Ryder, Catherine O'Hara,

Jenna Ortega, Justin Theroux, Willem Dafoe, Monica Bellucci, Arthur Conti...

Género: comedia de terror

Año: 2024

Producción: USA


domingo, 22 de octubre de 2023

Los asesinos de la Luna (Martin Scorsese 2023)

 

El metraje de Los asesinos de la luna, la última se acerca a las tres horas y media. No es un reproche en absoluto sino la constatación de que el objetivo del director era hacer algo más que una película. Creo que Scorsese ha encontrado un tema que ha querido desarrollar sin dejar resquicio. La película pues nos da todo tipo de detalles de una forma de ejercer la maldad humana que pocas veces se puede percibir con tanto desprecio hacia sus causas.

El tema es sencillo en su planteamiento: las pobres tierras que se les han dado a la tribu de los indios Osage adquieren un nuevo valor cuando comienza a manar el petróleo en ellas. Lo que era un lugar abandonado y sin interés comienza a convertirse en un foco de gasto económico y perdición moral para quedarse con el dinero de los indios. La película nos muestra la hipocresía y la bajeza moral de los que allí van a destruirles haciéndoles despilfarrar el dinero y concentrándolo mediante matrimonios y muertes.

Es difícil hacer una radiografía más precisa de la bajeza humana, de la hipocresía. Para ello Scorsese nos lo muestra en los dos niveles, el general de la población, con su mundo de gastos enloquecidos para sacarles el dinero, y, en otro plano, la bajeza personal mostrándonos un caso específico, el representando por la pareja compuestas por Ernest Burkhart (Leonardo di Caprio) y Mollie Burkhart (Lily Gladstone), su esposa india.

La película es un proyecto claramente personal, llevado hasta el milímetro en todas sus dimensiones. Una película de estas dimensiones no se centra en las escenas, sino en el conjunto, en su articulación. Scorsese nos va mostrando esa premeditada destrucción, llevada con toques de hipócrita santidad, tratando de "corregir el error" de que los indios pudieran ser ricos y, por ejemplo, tener "criadas blancas", algo contra natura y alguna que otra ley divina a los ojos de los que se asientan en la reserva para hacerse con el dinero mediante todo tipo de estafas y engaños, llevándolos a la degradación para desangrarlos económica y físicamente.

La labor de los actores es excelente en todos los niveles. La película gira sobre el centro que es William Hale, interpretado con la solidez habitual por Robert de Niro, cuyo personaje es el centro de toda la trama de destrucción paulatina de la tribu. Su forma de ver el mundo, entre el hermano masón y el mafioso, entre la bondad predicada y la maldad ejercida, quedará como uno de esos villanos despreciables que el cine nos da de vez en cuando.

Di Caprio hace también una creación de un personaje entre la maldad y el recelo, incapaz de sentir nobleza alguna en su vida y actos. La que hace un extraordinario papel por todos sus matices dentro de una cierta buscada inexpresividad es Lily Gladstone en el papel de la esposa. Es sobre ella que Scorsese hace girar la trama. Ella se convierte en el punto en el que tratamos de ver la reacción ante tanta maldad reunida.

El sólido trabajo de los secundarios se cierra en su parte final con las intervenciones de algunos secundarios de lujo, como John Lithglow y Brendan Fraser, que bordan sus breves e intensos papeles.

No creo que la intención de Scorsese haya sido solo describir un momento de la historia, un acontecimiento único. La película es metáfora de la maldad, de la codicia, de la hipocresía y la desidia. Todos ellos son males que siguen acosándonos porque muchos son los que se benefician de ellos. La película es, en este sentido, sobre todo moral.

El guion está bien construido; de otra forma, el metraje se hubiera hecho insufrible. Las piezas van encajando en su diseño, que es el que nos muestra precisamente el deterioro moral, la maldad de todos y cada uno de los participantes. La hipocresía racista en la que un personaje dice tener escrúpulos para matar, hasta que le dicen que se trata de matar un indio, en cuyo caso los escrúpulos desaparecen. En este sentido la radiografía de Scorsese es implacable. Puede que muchos no se lo perdonen.

La historia del Oeste o elementos relacionados con él nos ha mostrado todo tipo de tropelías, pero no recuerdo algo como lo que Scorsese, sobre una obra de David Grann, periodista de The New Yorker y escritor, nos muestra. Quizá sea esa normalidad, esa impunidad  que se nos muestra lo que espanta.

Llama la atención ese resumen final en términos radiofónicos, en un programa patrocinado por el FBI, en el que se nos da cuenta del destino de los personajes. Es un cierre a una ironía creciente que se aplica a los personajes y a la sociedad misma que no quiere ver lo que no le conviene ver. La autopsia social no se detiene ante ningún elemento y se nos muestra su abuso de forma nítida.

En el aspecto técnico, la fotografía es impecable y el ritmo de la secuencias bien medido para dar el punto de vista necesario. Scorsese sabe ser épico, sentimental e irónico al mostrarnos el espectáculo de la maldad.

Los asesinos de la luna es una película que devuelve al cine algo más que el entretenimiento; le devuelve sentido de la denuncia, una moral a la que el arte no tiene porqué renunciar. Es difícil olvidar esta película. Y así debe ser.

Joaquín Mª Aguirre

 

 

Los asesinos de la Luna (2023)     

Director: Martin Scorsese

Guion: Eric Roth y Martin Scorsese, David Grann (autor del libro)

Intérpretes: Robert de Niro, Leonardo di Caprio, Lily Gladstone, John Lithglow, Brendan Fraser...

Nacionalidad: USA

domingo, 1 de octubre de 2023

The Creator (Gareth Edwards 2023)

 

Ahora que tenemos todos los días en las noticias algo sobre la Inteligencia Artificial, The Creator nos presenta una perspectiva nueva, la de un mundo dividido entre humanos y simulantes. Pero creo que la película apunta a otro conflicto, esta vez de tipo geopolítico y especialmente el de la propaganda.

La Ciencia-Ficción siempre ha servido como crítica del presente proyectada hacia el futuro y The Creator nos habla tanto de hoy como de mañana. Es un mañana postnuclear, gestionado desde la política y desde una cultural imperialista que se percibe desde el inicio en la propia geografía que se nos propone.

The Creator es una buena película de Ciencia-Ficción. Es una película de género, pero que establece sus propias leyes que la hacen muy especial. Es una intensa historia de amor por encima del mundo, con sus golpes de guión. Pero es también una forma de plantear un problema de hoy proyectándolo hacia el futuro.

Toda película de Ciencia-Ficción tiene que crear o recrear un mundo, un momento en el que definir su forma. La manera elegida por Gareth Edwards, su director, y guionista junto a Chris Weitz, es un presente definido por la reclusión de los enemigos de la IA en Asia, adoptando sus formas y también una cultura budista que asumen como fondo.

La definición del universo creado, de su historia y acontecimientos, de sus hábitos y "normalidad" es esencial en la Ciencia-Ficción y de ello depende en gran medida la coherencia de la acción y nuestra capacidad para asumirla. En The Creator se nos ofrece un mundo coherente en el que se desarrolla una idea inicial simple que liga lo general (la guerra) con lo particular (la peripecia sentimental) convirtiendo al mismo objeto, en este caso una niña fruto de la Inteligencia Artificial, en la confluencia de ambas.

La historia está bien planificada en su sencillez, bien contada en su complejidad visual, y bien interpretada asumiendo los personajes el universo en el que se mueven. Es mérito de la dirección haber logrado dar cohesión al conjunto y hacer confluir las líneas hacia un final en el que todo se acelera. El espacio de los sentimientos deja lugar a la acción donde son los diseños de ese mundo tecnológico los que prevalecen. Una buena combinación entre mundos sin que se rompa la relación entre ellos.

Visualmente, la película es atípica en la Ciencia-Ficción que tiende más a mostrar la tecnología creada y a la concentración en espacio de este tipo. En The Creator hay una predilección por contrastar ambos mundos, el natural en el que habitan los simulantes, contemplado desde sus propias creencias budistas y espacios, frente al de la frialdad del producido por los norteamericanos, identificados como tales en esta guerra desigual.

Buenas interpretaciones de John David Washington, de una actriz como Allison Janney siempre pendiente de buenos papeles para dar lo bueno que tiene, con Gema Chan y la niña Madeleine Yunba Voyles. Presencia eficaz del veterano Ken Watanabe.

El director ha sabido crear un ambiente sórdido para este mundo contrastando los dos escenarios principales, el norteamericano y el asiático, donde logra recrear esas diferencias extremando los elementos culturales dándoles prioridad sobre los tecnológicos. La idea es que en ese mundo futuro, capaz de desarrollar las inteligencias artificiales con plena humanidad, los simulantes adoptan la humanidad en todas sus consecuencias.

Una película atípica en muchos aspectos, como ya lo era Rogue One dentro del universo Star Wars. Su fondo es la idea de "verdad oficial", de manipulación, del descubrimiento de una verdad aceptable.

Joaquín Mª Aguirre

 

 

The Creator (2023)    

Director: Gareth Edwards

Guion: Gareth Edwards y Chris Wietz

Intérpretes: John David Washington,Madeleine Yuna Voyles, Gemma Chan, Allison Janney, Ken Watanabe, Sturgill Simpson, Amar Chadha-Patel...

Nacionalidad: USA

sábado, 26 de noviembre de 2022

La mujer rey ( Gina Prince-Bythewood 2022)

 

Lo primero que llama la atención es de La mujer rey (The Woman King) es precisamente su título. ¿Una mujer "rey"? ¿Por qué no "reina"? Pronto comprendemos el porqué. El propio lenguaje establece las relaciones de poder: el rey es el poder supremo; la reina está a su lado.

La mujer rey está dirigida por una mujer, escrita por otra mujer y producida por mujeres. Su elenco es femenino y se centra en sus relaciones. Es una película que va de la épica al sentimiento, pero pasado por un filtro que revela, por contraste, lo que hay de femenino en el discurso. No se si es casualidad que se haya estrenado en el Día Internacional contra la Violencia de Género, pero es una buena forma de celebración.

No es fácil escribir una historia en la que se entremezclen la violencia de género, el colonialismo, el sistema patriarcal, la lucha política por el poder, las formas de sumisión/dominación. O a lo mejor sí, porque así es en la vida misma. El arte actúa muchas veces como un filtro que separa y nos da una lectura parcial en la que se anula la visión conjunta de todas esas cosas (y algunas más) unidas en la vida real. Quizá el análisis oculta más que revela y es necesario ver todo esto en su conjunto para no perder de vista las conexiones. ¿Por que decimos que el arte "revela" cuando también —la mayor parte de las ocasiones— oculta, distorsiona, niega la realidad para idealizarla ante nuestros ojos? ¿Wakanda o Dahomey?

La película de Gina Prince-Bythewood, escrita por Dana Stevens y Maria Bello, es quizá un punto de ruptura con mujeres que deciden contar de otra forma mostrando otras cosas. La realización se pone al servicio de una historia que nos habla de otro tipo de relaciones a las que habitualmente nos tienen acostumbrados en el cine comercial. Hay una plena intencionalidad y mucho de aguda precisión en el diagnóstico y en la imagen resultante.

La mujer rey es una película sobre el poder o, más precisamente, sobre qué significa realmente el poder. Las poderosas y eficaces mujeres guerreras son solo una pieza de la maquinaria montada por el poder del reino. Y este no es más que una pieza de un poder más amplio, el de los conquistadores económicos, los colonizadores esclavistas que condicionan todo el sistema para obtener lo que quieren: esclavos.

Como se nos muestra en la película, las guerras son solo momentos de un sistema agresivo y violento, un sistema de dominación, que se reparte en una sociedad patriarcal que usa a las mujeres tanto para venderlas como esclavas, casarlas a la fuerza y — ¿por qué no?— usarlas como sistema defensivo, como guerreras que tienen el alto privilegio de morir defendiendo al rey, un interesante personaje que ha accedido al poder eliminando a los miembros de su propia familia.

La película nos muestra cómo funciona el sistema de dominación y cómo, las mujeres que vemos como heroínas —las guerreras ante las que hay que bajar la vista, las que tienen el privilegio de vivir encerradas en un palacio, las que renuncian al amor, a la familia... — no son más que una pieza más sobre el tablero del poder.

Los poderosos y los más poderosos constituyen un sistema en el que existen los aparentemente poderosos y los que están faltos de cualquier poder, toda una escala. Pero incluso el hombre más humilde tiene un poder, el de comprar y vender a sus hijas como esclavas, como esposas, con poca diferencia. Es una inversión, como ocurre todavía y ha ocurrido siempre. ¿Qué diferencia hay entre el esclavista europeo y el que vende a sus hijas como esclavas? ¿Qué diferencia hay entre el colonizador que las compra y el padre que las vende o el rey que paga el tributo con mujeres para ser vendidas y embarcadas rumbo a América? La única diferencia real es la de poder imponer el precio de los tributos, la de fijar los precios.

La película está bien escrita y bien contada. Son dos horas de cine que dan paso a muchas otras de pensar lo que se nos ha ofrecido y contado, una historia revisada sobre la Historia, sobre ese poder capaz de cambiar sus discursos para mantenerse siempre en la cima controlando el conjunto.

Frente a esto se ofrecen una alternativas que se desarrollan a través de las historias díscolas de las que llegadas a un punto crítico se siente más solidarias entre ellas, por su destino, que por lo que las normas guerreras les exigen, como forma final de abandono de ellas mismas, de poder ser como ellas se sienten. Como nos han contado analistas de las formas del poder (de Michel Foucault a Judith Butler, esta última especialmente al centrarse en el género), el esclavo interioriza las formas del amo, lo que crea esa dependencia. La lucha que se nos muestra es precisamente la de liberarse de aquello que ha crecido como un falso poder y que no es más que una férrea dependencia. Por eso la película nos muestra el desvío de la dependencia hacia otras formas que habían sido anuladas, como la maternidad o la verdadera amistad. El poder necesita todo nuestro amor, es absorbente y celoso.

Si la película resulta fascinante en sus planteamientos, no podemos dejar de mencionar el extraordinario reparto y la forma en que es capaz de transmitirnos esos conflictos internos, de la amistad a la maternidad o el enamoramiento. Por muchas batallas que veamos en la película, por muchas peleas, el verdadero conflicto es el que llevan dentro, el que les define y oprime impidiéndoles vivir por ellas mismas.

Cualquier cosa buena que se diga de la actriz Viola Davis es repetirse; lo que nos ha ofrecido en tantas interpretaciones extraordinarias es un verdadero legado. Aquí nos ofrece una gran interpretación, quizá llevada por la misma motivación de la historia, con la que es posible identificarse en muchos planos.

Junto a Davis, merece una especial mención el extraordinario trabajo de Thuso Mbedu (Nawi) como la joven que se enfrenta al marido al que la quieren vender y acaba dentro del palacio donde se encuentran las mujeres guerreras. Ella será el detonante de los acontecimientos y la que haga aparecer las contradicciones de esa forma "privilegiada" de esclavitud. Su trabajo merece un enorme aplauso porque es capaz de transmitir la compleja gama de sentimientos que la tienen en constante conflicto.

La película cuenta además con dos enormes actrices, Lashana Lynch (Izogie) y Sheila Atim (Amenza). Son los personajes que permite expresar tanto a Nanisca (Viola Davis) como a Nawi (Thuso Mbedu) lo que piensan y sienten dadas las barreras jerárquicas existentes y el control de las emociones. Sus trabajos son impecables.

El trabajo de la dirección se maneja entre las escenas intimistas y los momentos físicos, los de los entrenamientos militares y los de las batallas, mostradas en su dimensión cruel. Las guerreras se han convertido en máquinas de guerra al servicio del poder y eso hace necesario deshumanizarlas en la lucha, hasta que eso cambia y la batalla muestra la dimensión emocional que las devuelve su humanidad.

"La mujer rey" posee una hermosa fotografía que nos muestra tanto los primeros planos de los rostros, con los que se expresan las emociones, como los paisajes del mundo que recorren con sus acciones guerreras. Especialmente bien coreografiadas las batallas para mostrarnos lo que hemos señalado, esa deshumanización que supone la violencia. El montaje es fluido y sabe aprovechar la buena labor interpretativa para ofrecernos en un mismo plano a dos actrices en pleno trabajo expresivo. Así ocurre con las diferentes parejas en las conversaciones, en los momentos de expresión conjunta. De esta forma se aprecia en su densidad la sinceridad y emoción de las interpretaciones.


Una película para ver y, sobre todo, para pensar en sus diferentes ángulos, en todo lo que nos ofrece. Es algo más que una "película de mujeres" o una "película con mujeres"; es, como hemos señalado, una película sobre cómo está construido el mundo, sobre el poder que lo diseña y sobre los efectos que tiene sobre todo; es una película sobre la manipulación, los modelos que se nos ofrecen para mostrarnos y vivir a través de ellos. Pero todo ello está envuelto en una historia, puesto en acción. Si usted quiere verla como una película de acción, no se prive. Pero hay mucho, mucho más.

Joaquín Mª Aguirre

 

La mujer rey (2022)  

Directora: Gina Prince-Bythewood

Guionistas: Dana Stevens y Maria Bello

Intérpretes: Viola Davis, Thuso Mbedu, Lashana Lynch, Sheila Atim, John Boyega, Jordan Bolger, Hero Fiennes Tiffin, Jimmy Odukoya, Masali Baduza, Jayme Lawson, Adrienne Warren, Chioma Antoinette Umeala, Siyamthanda Makakane, Shaina West, Sivuyile Ngesi, Riaan Visman, Seputla Sebogodi, Angélique Kidjo

Nacionalidad: USA

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