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viernes, 28 de agosto de 2020

Los nuevos mutantes (2020)


Los nuevos mutantes es una película extraña dentro del mundo creado por Marvel, una película que te va haciendo saltar de género en un espacio cerrado doble: el escenario opresivo del centro en el que los jóvenes están encerrados y en las mentes bloqueadas de los adolescentes que se defienden de sus propios miedos. Quizá habría que elegir este último motivo psicológico, el miedo, junto con la culpa, ya que son los dos que definen la adolescencia, el tema central de la película.
Los nuevos mutantes, está dirigida con corrección, en un difícil equilibrio, por Josh Boone, director de dos películas, Bajo la misma estrella (2014) y Un invierno en la playa (2012). 
Me gusta cómo ha definido el director y guionista su creación en la entrevista concedida a La Vanguardia: "Es horror sobrenatural. Las películas de X-Men son de fantasía y ciencia ficción, mientras que aquí es una combinación entre Alguien voló sobre el nido del cuco y El resplandor, o entre Inocencia interrumpida y Pesadilla en Elm Street 3. Es una película de horror realista que se convierte en algo diferente en el último acto."
Creo que toda película, probablemente toda obra de arte, forma parte de una red; es un punto en el que se entrecruzan múltiples líneas, tal como hace Josh Boone para tratar de definir su película. Lo nuevo se explica por lo conocido puesto que nada surge de la nada, sino que es un equilibrio entre lo existente y lo que somos capaces de hacer con ello. El arte es reciclado creativo, jugar con las piezas existentes y darles sentido en nuevos juegos creativos.


La película tiene la virtud de hacernos ver como algo nuevo aquello que hemos conocido a través de muchas otras, tanto del universo de los X-Men como de la cultura popular. En este sentido es un punto de encuentro. Me ha gustado ver las dos referencias a un universo anterior, me refiero a los momentos en los que aparece el personaje de Rahne Sinclair (Maisie Williams) contemplando la televisión. La vemos en pantalla viendo dos fragmentos de la innovadora serie de televisión Buffy Cazavampiros. En aquella serie precisamente se expresaba la crisis de la adolescencia a través de un mundo primigenio y terrorífico  surgido de suelo bajo el instituto, un portal infernal del que emergían esas criaturas del mundo monstruoso. La serie seguía al grupo de adolescentes a través del instituto y posteriormente a la universidad.
Son interesantes los dos fragmentos seleccionados, de apenas unos segundos, porque nos acercan al personaje de Maisie: el beso entre las adolescentes Willow y Tara en la serie nos anticipa lo que ocurrirá, para la primera parte, y una batalla contra los monstruos, con Buffie al frente en la segunda. Es una forma de cita visual que se reconoce como parte de un género mixto y de una tradición, y además se sitúa en el flujo narrativo de la propia película integrándose como un fondo premonitorio. Hay muchas referencias visuales a otros filmes, pero Buffy es la más explícita y próxima narrativamente hablando, algo más que un homenaje, ya que forma parte del personaje de Maisie. La serie fue innovadora y ya va saliendo la generación que bebió de ella.


Ese "horror realista" del que habla el director describe bien el sentido de la película, porque el verdadero mal al que se enfrentan es fruto de la manipulación que han sufrido por aquellos que dicen protegerlos. La película nos muestra a unos adolescentes torturados por su pasado, bloqueados por sus peores miedos para ser manipulados.
Como ya ocurría en Buffy Cazavampiros, el horror es un elemento que simboliza los males sociales. Me viene a la memoria un ejemplo de uno de sus episodios en el que hay una chica invisible. Su invisibilidad se ha producido porque todos la ignoran en el instituto. A fuerza de dejar de mirarla, han dejado de verla.
Los nuevos mutantes conecta con X-Men, donde la escuela de mutantes es también una forma de protección frente al mundo "normal" o la manipulación les puede llevar hacia el mal, convirtiéndose en criminales como reacción al rechazo social. Esta película regresa a los principios, al fondo de la adolescencia a través de esos dos conceptos señalados, el miedo y la culpa, que son las herramientas básicas del control social desde el principio de los tiempos.


Cada personaje representa una forma de culpa o, si se prefiere, una forma de manipulación para los objetivos para los que serán utilizados. La película tiene algo de El club de los Cinco (The Breakfast Club 1985), el clásico de la adolescencia del director John Hughes, pero en términos de ese terror realista. Los conflictos, la manipulación, la lucha, la superación, etc. forman parte de esos motivos narrativos que se repiten en tonos distintos.
Los actores cumplen con sus papeles capaces de mostrar creíblemente esa lucha de emociones, unas veces escondidas  y otras explosivas, que caracterizan a sus personajes adolescentes. El peso de la película se sostiene sobre seis personajes, los cinco adolescentes y su guardiana, la doctora Reyes, interpretado por Alice Braga. El resto de los personajes son recuerdos, miedos, apoyos, en sus mentes torturadas.


Como ocurría en El Club de los Cinco, cada personaje representa una forma de estar en el mundo, cada uno con su miedo, con su culpa. La llegada de la joven Dani Moonstar, interpretado por Blu Hunt, que sirve de eje sobre el que rota la película, nos permitirá ir comprendiendo la fachada de los demás personajes, la agresiva Illyana Rasputin, interpretada por Anya Taylor-Joy; su opuesto, la dulce Rahne Sinclair, interpretada por Maisie Williams, por la parte femenina;  el conquistador Roberto, a cargo de Henry Zaga, y finalmente Charlie Heaton interpretando al atormentado personaje de Sam Guthrie. Todos ellos cumplen con sus papeles en los que se da ese proceso de ocultación tras la máscara para evitar exponer sus miedos.


La película funciona bien y lleva al género hacia otros derroteros, modestos en la presentación, pero intensos en las motivaciones. No es necesaria una gran parafernalia para construir una historia que, como en este caso, sabe jugar bien con su idea inicial y se centra en lo que es el centro, el mundo atormentado de la adolescencia, la manipulación de la culpa, el miedo de uno mismo y el descubrimiento del quién eres. Todo ello en un espacio cerrado, opresivo, bien aprovechado para transmitir esa sensación realista de lo cotidiano, un poco siniestro, pero teniendo en cuenta el mundo en que estamos, un poco más cerca. Ese espacio, entre médico y carcelario, entre religioso y correccional, presidido por la estatua del ángel que oculta su cara, representa simbólicamente el mundo exterior que no llegamos a ver más que en recuerdos irreales.
Puede que no haya mutantes tal como los vemos, pero la manipulación y la maldad, desde luego, están ahí. La película, tras una gran metáfora, nos lo recuerda. Habla de nosotros.
J.A.


Los nuevos mutantes (2020)    
Director: Josh Boone
Guionistas: Josh Boone y Knate Lee
Intérpretes: Maisie Williams, Anya Taylor-Joy, Charlie Heaton, Alice Braga, Blu Hunt, Henry Zaga, Adam Beach, Thomas Kee, Colbi Gannett, Happy Anderson, Dustin Ceithamer


sábado, 27 de junio de 2020

Bloodshot (2020)


La película era lo de menos. Lo importante era regresar a la sala, volver al cine de nuevo, las sensaciones de que no se había perdido.
La oferta en este primer fin de semana de reapertura eran los estrenos que se habían quedado en el tintero con el cierre, algunos de los estrenos de la temporada —Jojo Rabitt o Cuestión de Justicia— y algunos clásicos como Cazafantasmas, de Iván Reitman, Cinema  Paradiso, pasando por Wonder Woman, con Gal Gadot.
Muchas películas, poco espectadores. Yo estaba solo en la sala. No es la primera vez que ocurre, pero esta vez es diferente. En la crisis económica anterior, los cines se quedaron medio vacíos. Poco a poco se fueron llenando y estos últimos años ha habido un importante regreso. Los Marvel han tenido mucho que ver al llevar público adepto a este universo narrativo; también la animación ha tenido un papel importante y las versiones "re" animadas de los clásicos de Disney.
Pero esta vez era diferente. La primera alegría fue ayer al ver que el cine estaba abierto. Pero la más importante ver que estaban casi todos allí, que ninguno de los que estaban estos años quedaba fuera, tanto por el coronavirus como por sus secuelas económicas. Eso dice mucho. Hay muchas empresas de gatillo fácil.
Saqué la entrada y gaste la hora que faltaba en recorrer el supermercado en busca de cosas que me hacían falta y finalmente entré en la sala, a mis asientos en la fila de siempre.
Empezaron los anuncios comerciales y los tráileres de próximos estrenos, entre ellos Mulán, el remake de Disney del clásico de la cultura china. Por lo que se ve, pura épica.
Y comienza la película, que no sé muy bien de qué va. Pero me da igual.


Se trata de Bloodshot (2020), cuya fecha de estreno estaba prevista para marzo en España y que finalmente se ha estrenado, para evitar el desastre, en plataformas online antes del tiempo que suele ser habitual. Ahora la veo en pantalla grande y con el estupendo sonido Dolby Atmos de la sala.
La IMDB resume la película en una fórmula, " Bloodshell= Volverine + RoboCop x 'Memento'", lo cual no deja de ser ingenioso y no faltar del todo a la verdad. Se trata de una adaptación realizada por el debutante como director (solo contaba con un cortometraje anterior de una serie en 2019), Dave Wilson.
La trayectoria de Wilson es básicamente en los efectos visuales, en los que ha trabajado en "Los Vengadores: La era de Ultron" (2015), pero sobre todo es un especialista en videojuegos, de los que ha trabajado igualmente en los efectos visuales. Es, en este sentido, el director que la película parecía necesitar pues estos tienen un papel esencial en lo que la historia nos muestra. Los mejores momentos son aquellos en los que el director se luce y deja lucirse a su protagonista, Vin Diesel, que carece aquí de la "humanidad" simpática de un Toretto, aunque motivos no le faltan, como descubrirán los que la vean o que no descubrirán los fanáticos del cómics original, que apareció por primera vez en 1992, firmado por Kevin VanHook, Don Perlin y Bob Layton, publicado por Valiant Comics.


La lista en la IMDB del personal de "Efectos especiales" y de "efectos visuales" es una lista inmensa, lo que explica la elección de un director como Wilson, un experto en este campo, alguien que debe dialogar con ellos.
¿El género? Pues una mezcla entre thriller y ciencia ficción llegado desde un cómic, que parecen haberse convertido en los clásicos de la mitología contemporánea que es amplificada finalmente por el cine. Lo que fue el mundo clásico para la edición de la "gran cultura", lo son hoy los comics para la cultura popular, que actúa como un agujero negro absorbente de todos los fenómenos que se producen a su alrededor.
La película no pasará a la historia (pese a que parece dejar al equipo listo para acciones en el futuro). Es simplemente entretenida, aunque tampoco se convierte en pesada. La acción está bien llevada y para alguien, como yo que desconoce el material original, tiene giros (al menos alguno) narrativos que te van llevando. También contiene sus gotitas de reflexiones casi existenciales sobre la vida y lo inesperado, que en el contexto más bien físico en que se mueve apuntan elementos críticos.

Entre los actores, Guy Pearce da vida al villano y la mejicana Eiza Gonzalez tiene presencia en la pantalla en sus transiciones emocionales y en sus escenas de acción. Lamorne Morris le da el toque cómico al personaje en una película que debe reírse un poco de sí misma para funcionar.
El gran protagonista, sin duda, es el efecto especial que aquí —por la propia trama— podemos apreciar como parte de ese universo traidor de los sentidos. Tanto en esas escenas en las que se nos muestran un mundo "construido", como aquellas que aceptamos como "reales", los "efectos" contribuyen al espectáculo, que es lo que se busca.
La película era lo de menos. Pero no quería dejar de retomar estas sensaciones y contarlas. Especialmente en un contexto en el que muchos agoreros hacen ya el canto coronavírico a la muerte de las salas y dan la bienvenida al negocio de la emisión a través de las plataformas de pago.
Arte y sala, sala y arte, a los dos nos referimos como "cine". Ir al cine, ver el cine. Hoy estaba solo. Por un lado, la angustia de la salida a lo público se atenuaba; por otro, la soledad de la sala abruma, aunque se disipa cuando las luces se apagan y quedas en la oscuridad viendo la magia de la luz en la pantalla. El mundo exterior queda en suspenso.
J.A.



Bloodshot (2020)  
Director: David S.F. Wilson
Guionistas: Jeff Wadlow y Eric Heisserer
Intérpretes: Vin Diesel, Eiza González, Sam Heughan, Toby Kebbell, Talulah Riley, Lamorne Morris, Guy Pearce, Jóhannes Haukur Jóhannesson



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