domingo, 23 de febrero de 2020

Manhattan sin salida (21 bridges 2019)

Manhattan sin salida es lo que se llamaba antes una película de serie B, es decir, una película bien hecha alejada de las líneas de fuerza de los presupuestos de promoción. Hay muchas películas de serie B que han resistido el paso del tiempo mejor que muchos de los éxitos del momento, que cayeron en el olvido al pasar la moda o el interés por alguno de sus protagonistas.
Manhattan sin salida es un sólido thriller en la línea de las películas contrarreloj, es decir, aquellas que condensan el tiempo de la acción al máximo con lo que esta se acelera. Su título inglés es precisamente 21 bridges, que son los que deben existir en la isla de Manhattan, convertida en espacio cerrado, que va siendo cada vez más reducido hasta acorralar a los criminales a los que se persigue.
Tiempo reducido, espacio menguante y acción, mucha acción. La película sabe equilibrar estos factores, que se combinan además con los caracteres de la psicología de los personajes, típica de este tipo de filmes.
El director de este thriller clásico es el irlandés Brian Kirk en su debut en la pantalla grande. Ahora que muchos se pasan a la Televisión, Kirk da el salto al cine. Su historial televisivo es magnífico, con dirección de episodios en series grandes, como Juego de Tronos, Luther, Dexter, Boardwalk Empire, Los Tudor, La ley de Murphy, Father and Son, o Penny Dreadfull entre otras. Es un largo entrenamiento de casi 20 años (dirigió su primer episodio de serie en 2001) hasta llegar a la gran pantalla.


La historia es del actor, director y guionista Adam Mervis, que participa en el guión. Como es propio en un thriller de estas características, de "cine negro" clásico, la historia debe ser crítica con el poder y destilar ambigüedad moral que haga sacudirse las conciencias en los dilemas que se presentan.
Los actores son otra baza fuerte, con un estupendo Chadwick Boseman —Black Panther en el universo Marvel— como protagonista, con un personaje tipo en estas películas, claramente inclinadas hacia el género. No se busca la originalidad sino la eficacia en los tipos y Boseman lo encarna con convencimiento. La actriz Sienna Miller abandona el registro anterior, plenamente dramático, de American Woman (2018) y su papel en la serie televisiva La voz más alta (2019), sobre los aspectos más oscuros de la cadena FoxNews. Aquí interpreta un personaje bien construido, la agente de narcóticos que acompañará a Boseman a lo largo de la investigación.
El canadiense Taylor Kitsch cumple perfectamente con su papel, dándole la intensidad fría del criminal profesional. Su compañero es interpretado por otro canadiense, Stephan James, creando un buen contrapeso a su compañero de crímenes. De esta forma, la película se monta sobre dos pares de personajes con visiones de la vida diferentes y en conflicto. Eso hace cada momento tenga una doble tensión, la persecución y el debate moral que implica.
Siempre eficaz J.K. Simmons, en su papel de jefe de Policía.


La película es sobre todo acción y acción bien llevada tanto desde la dirección como desde un montaje ajustado en el que los choques son el eje central del filme. A ello contribuye una magnífica fotografía nocturna que nos muestra una ciudad oscura, un Manhattan aislado a la espera del amanecer.

La combinación de persecuciones en coche, a pie por las calles, en el metro o por el interior de edificios más o menos angostos es uno de los ingredientes fuertes de la película, que es completamente honesta en su sencillez narrativa y complejidad técnica. Como en la persecución, vamos pasando de escenarios más amplios a otros que llegan a ser claustrofóbicos en una bien graduada reducción del espacio. La cámara se mueve con eficacia por todos estos escenarios.
A la creación de este clima de persecución, con cambios de perspectiva de perseguidores y perseguidos, además de la fotografía y el montaje, contribuye una buena banda sonora, que acompaña tanto la acción como el movimiento dramático de los personajes en la pantalla.
El comentario de una pareja al salir del cine resume lo que esta película de género provoca: "muy entretenida". Hemos visto muchas veces estas situaciones, estos personajes... pero ese el sentido del cine de género, construye nuevas variaciones eficaces. No se trata de dar muchas sorpresas sino sostenerse sobre la solidez de las historias y los actores. A veces no se trata de ser muy original, sino de aprender bien del legado. Y creo que Brian Kirk lo ha hecho. Por eso le bastan unas pinceladas para crear los personajes, que se sostienen sobre los tipos del género. No hace falta mucho más cuando se camina sobre senderos sólidos, probados en el tiempo.
J.A.


Manhattan sin salida (21 bridges 2019)
Director: Brian Kirk
Guionistas: Adam Mervis (guión e historia) y Matthew Michael Carnahan
Intérpretes: Chadwick Boseman, Sienna Miller, J.K. Simmons, Stephan James, Taylor Kitsch, Keith David, Alexander Siddig, Louis Cancelmi...

domingo, 9 de febrero de 2020

El escándalo (Bombshell, 2019)

 Pese a todo, la Fox News sigue. Por algún motivo extra cinematográfico, la Fox News se ha convertido en un fenómeno cinematográfico, casi en un subgénero. Evidentemente, la línea política y la cinematográfica van cada una por un lado, pero dentro del mismo paquete. Son ya al menos tres los intentos de centrar el doble debate político sobre los Estados Unidos actuales en la coincidencia de un personaje, Roger Ailes, cerebro del ultraconservadurismo y entrepierna del acoso sexual. Con esos dos puntos, cerebro y entrepierna, Ailes le allanó el terreno a Donald Trump, como queda medianamente claro en esta historia de mujeres que se encuentran en la tesitura de sumar sus testimonios contra este depredador empresarial y sexual.
Por la película desfilan un montón de caras medio conocidas de la Fox, señal de que todos o casi todos han sobrevivido a lo que la película Bombshell, o El escándalo en versión española, nos cuenta.
Hollywood ha preferido calentar motores con la televisión y con la Fox News antes de entrar en sus propias historias, todavía dando vueltas por los juzgados y los titulares. Hace falta algún tiempo para no atragantarse, dejar que maceren.
El cine norteamericano se está centrando en lo irreal o lo real, como hemos tenido ocasión de comentar  con películas como Richard Jewell (C. Eastwood 2019), en donde se sacan los casos de la prensa misma, reportajes que sirven de base a las historias contadas. El cine se convierte entonces en periodismo narrado, una aproximación a la verdad, nunca la verdad última que es esquiva.
Comparto mucho de lo que han dicho sobre la película. La obsesión por ser fieles resulta coactiva para el trabajo de los actores, más preocupados por ser identificados que por poder construir un personaje que los exprese. La verdad no es el parecido.

Esto perjudica especialmente a dos de las actrices sobre las que se centra la historia, Charlize Theron, en el personaje de Megyn Kelly, y Nicole Kidman, que interpreta a Gretchen Carlson, ambas estrellas de la Fox News. No lo hace, en cambio, con Margot Robbie, quien actúa sin lastre y de la que hablaremos más tarde.
Jay Roach tenía un antecedente en este tipo de filmes, vamos a considerarlo de realismo político, la interesante Dalton Trumbo, la lista negra de Hollywood (Trumbo 2015) sobre el guionista apartado de su trabajo por el macartismo. En cierto sentido, ambas películas tienen varios puntos en común: el mundo de los medios (cine en uno, televisión en otro) y el ultraconservadurismo como ideología imperante.
La variante de los nuevos tiempos es la fusión entre el ultraconservadurismo y el patriarcado dominador que se muestra en la figura de Roger Ailes y los que giran a su alrededor.
Ailes fue el exitoso creador de la fórmula política más piernas. Llenó los platós de mujeres cuya función era primero exhibirse dentro de unos marcos sacados de un muestrario de la época de Betty Friedan y en segundo lugar servirle de entretenimiento dentro de un mundo de silencios cómplices.
Es curioso que el papel central de la película esté semioculto. Es el interpretado por Holland Taylor, la secretaria de Roger Ailes, la mujer que le busca víctimas y que mantiene el control de la puerta. Ese personaje tiene mucho de la clave ya que es en realidad quien mantienen la virtud que Ailes exige, "lealtad". Es ese concepto el que le une a sus víctimas o, quizá, el que une a sus víctimas con él. Descubriremos por los testimonios posteriores que Ailes no solo las acosa o mantiene relaciones sexuales con ellas, sino que también exige que lo tengan con quien él les indique.
Roger Ailes es algo más que un depravado. Es un hombre que ha construido un imperio político que controla desde dentro y desde fuera, ya que al convertirse en una potencia mediática, el control sobre el exterior es grande. Es lo que se trata de ver en la lucha de los hijos de Rupert Murdoch y Ailes, quién controla el mundo de la derecha norteamericana y quién puede llevar a su candidato a la Casa Blanca o quien puede impedirlo lanzando las huestes mediáticas con los que le molesten.


La película, pese a lo que muchos vean, es una radiografía de cómo se manipulan y usan las mujeres para formar parte de ese ejército que responde a sus órdenes. Ailes es un paranoico que exige obediencia, pero para quienes las mujeres no son solo objeto de placer sino unas herramientas tanto hacia la audiencia, a la que seduce, como hacia el interior. Ailes sabe cómo controlar un mundo competitivo, cómo manejar a unos contra otros, como bien se explica en una de las secuencias. Mantiene así los celos profesionales, las envidias, los conflictos en los que él puede ser el árbitro al que todos recurran para mantener sus cuotas.
En este sentido, Bombshell es un ejercicio político que se queda corto al ceñirse a la forma y no tanto al fondo. El personaje de Roger Ailes, bien interpretado por un John Lithgow, es más que un mujeriego: es el constructor de un imperio político que ha llevado a la Casa Blanca a un presidente, fanático de la Fox News, cuya audiencia permanece fiel pese a los "escándalos" pasados, presentes y probablemente futuros. Roger Ailes ha esculpido a los Estados Unidos a su imagen y semejanza con la Fox News, una forma de moldear las mentes mediante la información diaria. Ha sabido dar a América lo que necesitaban.
La dirección de Jay Roach se hace con el guión de Bombshell, firmado por Charles Randolph, ganador de un Oscar por su guión de La gran apuesta (The Big Short 2015), con éxitos como Amor y otras drogas (2010), La intérprete (2005, también con Nicole Kidman) y, sobre todo, la muy interesante película La vida de Eric Gale (2003), un alegato contra la pena de muerte. No era sencillo construir esta película con múltiples focos, entremezclando tres historias, y teniendo cuidado de que los personajes "reales" no sientan la tentación de la demanda.

Dejamos para el final la actuación de Margot Robbie, que representa la joven que llega a la Fox News con ganas de ascender. Ella le sirve al guionista para ejemplificar el proceso por el que han pasado muchas mujeres de la cadena: llegada, promesa de ascender y sometimiento. Si las dos grandes estrellas, Nicole Kidman y Charlize Theron están atadas en lo físico a los personajes reales que interpretan, con maquillaje incluido, Margot Robbie, en cambio, brilla libre con su composición del personaje —inventado para la historia—, que pasa de la inocencia a la culpabilidad hasta llegar a la vergüenza. La escena de la llamada telefónica en la calle, junto al "amigo" que espera en el restaurante es magistral, sencillamente y rebela lo que es, una enorme actriz capaz de hace en un mismo año el personaje de Sharon Tate en la película de Tarantino, de la alocada Harley Quinn, un sádico personaje de comic, y este brillante papel de Kayla Pospisil. Allí donde las otras tienen "pasado", la recién llegada sufrirá el acoso cuando es seleccionada por la suministradora de víctimas a Ailes. 


Bombshell es algo más que El escándalo. Es mucho más que una cuestión de los medios. Representa la Norteamérica precisamente que no se escandaliza por lo sucedido. Cayeron algunos de sus más sonados nombres, pero el edificio donde se concentraba la América conservadora, como se dice cuando se muestra el plano de las distintas plantas, sigue en pie. En el fondo, las mujeres no les importaban nada ni a unos ni a otros. Se tomó como un juego de poder mediante el que se deshicieron de algunos viejos estorbos, como se ve con los hijos de Murdoch.
Donald Trump quiso imponer el estilo "Fox" en las mujeres en la Casa Blanca. El personaje de Margot Robbie es transformada al estilo Fox si quiere prosperar en la casa. Es la manera de despersonalizar, de convertirlas en juguetes, demostrando que son posesiones. Era un síntoma más de una enfermedad que no ha desaparecido.
El cine se hace una vez más escalpelo de una realidad reciente, aproximándose a los hechos y personas, a los entresijos del poder.
J.A.



El escándalo (Bombshell 2019)
Director: Jay Roach
Guión: Charles Randolph
Intérpretes: Charlize Theron, Nicole Kidman, Margot Robbie, John Lithgow, Kate McKinnon

sábado, 1 de febrero de 2020

Volando juntos (2019)


Dirigida por Nicolas Vanier, escritor, cineasta, aventurero y concienciador (resume lo anterior) sobre los problemas de la Naturaleza (o sea, los nuestros), nos ha llegado este fin de semana Volando juntos (Donne-moi des Ailes 2019). Si tuviéramos que condensar en una frase esta película diríamos: "historia sencilla, problemas complejos".
Quizá hace unos años, una película como esta hubiera pasado desapercibida, pero llega en el momento en el que es posible conectar lo que nos cuenta y lo que sabemos que ocurre en nuestro entorno. Habría pasado por una película sobre la naturaleza, sin más. Pero lo que percibimos en una pantalla está conectado con los nos espera al salir, entre las luces y sombras de la vida. Volando juntos es una película y esa película nos plantea un problema externo y otros internos que son los que constituyen la trama de su historia.
La historia es sencilla y muchas veces previsible, pero no por ello es menos eficaz en su doble plano, el cinematográfico y el de concienciarnos de un grave problema.
La historia de Thomas, niño urbanita y centrado en los videojuegos, con unos padres recién separados, pasaría desapercibida, una más. Un padre eco-romántico, centrado en lo suyo y saltándose las reglas más elementales, para perseguir su objetivo; y una madre que trata de rehacer su vida ante el ensimismamiento de su marido y su tendencia natural a contar trolas. Todo esto lo hemos visto decenas de veces. Incluso lo que sigue después —los vericuetos familiares— son caminos trillados.

Lo importante es que todos sus problemas nos importan poco en comparación con los auténticos protagonistas, los gansos y su peligro de extinción por los obstáculos que los seres humanos hemos sembrado en los recorridos de sus migraciones. Los gansos somos todos. Que resuelva la familia sus minucias como puedan. Lo importante es otra cosa.
Los demás personajes se nos quedan dibujados como lo que son, interferencias en la vida de los gansos. Los policías nórdicos, la periodista, el alcalde, etc. cumplen la misión de cualquier narración, poner obstáculos o ayudar. Pero el viaje real, el de los ganso, ya está lleno de dificultades. Nosotros somos su dificultad.
Interesa lo esencial: que Thomas llegue a conectar con el mundo exterior. ¿Qué es esto ante la extinción de una especie?
Vivimos así entre dos historias, pasando de una a otra. Los padres discuten, sí; pero preferimos a los gansos y a cómo Thomas se convierte en su guía, al que seguirán a travesando Europa desde el círculo ártico hasta el sur de Francia.
La película tiene momentos de enorme belleza, pero lo que podría ser decorativo en otras no lo es aquí por lo señalado anteriormente. Lo importante es el viaje, el de los gansos con Thomas, que él remeda inspirándose en el clásico de Selma Lagerloff, El maravilloso viaje de Nils Holgersson.
El enorme mérito de Nicolas Vanier es mantener las dos partes de la película, el proceso del cambio de Thomas y el viaje en sí, bien conectadas. Esas son las verdaderas historias, por encima de las familiares, periodísticas o las prácticas promocionales de la región.


Es interesante la traducción española y el cambio del cartel anunciador. El "Dame alas" francés del titulo de la obra original de Vanier se sustituye por el más ajustado español de "Volando juntos", desplazando la imagen del padre y el hijo por la de Thomas con los gansos. Esto es mucho más acertado y aclara el sentido de la obra. Que el padre vuele con quien quiera, pero Thomas y nosotros lo haremos con los gansos.
Thomas se convierte en un ganso más, recoge esas alas mecánicas que su padre le ha dado y se transforma —gracias a los mecanismos de la impronta— en alguien que les enseña un mejor viaje, lejos de los peligros que el ser humano ha ido sembrando en sus trayectorias habituales.
La historia es sencilla; la enseñanza, en cambio, tiene mucha más trascendencia y cae en terreno abonado, especialmente para la sensibilización de los más jóvenes. Pese a la historia adulta, que a los niños les traerá un tanto al fresco, los que se encontraban en la sala irrumpieron en aplausos al terminar. Habían vivido —es de lo que se trataba— el viaje con Thomas, compartido su aventura junto a los gansos.
La interpretación, con la excepción de Thomas, que es el personaje que evoluciona y cambia, el que vive el dramatismo de la historia, es más estereotípica. Ellos representan sus papeles y se emocionan o angustian cuando deben. Los protagonistas no son ellos, sino Thomas, bien interpretado en su soledad por el joven Louis Vazquez, y los gansos.


La base de la película es el viaje, el más viejo recurso narrativo y el más eficaz, metáfora de la vida, del penar de un principio a un fin. No necesita más Vanier para enseñarnos lo que desea que veamos. El gran valor de la película es su sencillez. Deseas seguir a Thomas y a sus gansos, olvidarte de los humanos que han quedado atrás. Deseas ver la belleza que ellos perciben, pero no comprenden. Thomas sí y con él nosotros nos dejamos seducir por esa belleza desde el cielo de un mundo que apagamos entre todos.
La fotografía es de Éric Guichard, que ya firmó la magnífica Himalaya (Eric Valli y Michel Debats 1999), otro prodigio visual, una ventana a la naturaleza que nos permite percibirla en toda su grandeza.
Thomas y su familia son ellos, cada uno es alguien. Estos gansos son todos los gansos; su aventura es la de todos los gansos, aunque ellos no lo comprendan. Nosotros sí y por eso les seguimos con el corazón esperanzado y con los ojos bien abiertos en su aventura.
J.A.



Volando juntos (2019)
Director: Nicolas Vanier
Guionistas: Nicolas Vanier, Lilou Fogli, Christian Moullec, Matthieu Petit
Intérpretes: Jean-Paul Rouve, Mélanie Doutey, Louis Vazquez, Lilou Fogli, Frédéric Saurel, Grégori Baquet, Dominique Pinon, Ariane Pirié, Philippe Magnan



domingo, 26 de enero de 2020

Aguas oscuras (2019)


Aguas oscuras (Dark Waters 2019) se sustenta en un férreo guión de Mario Correa y Mathew Michael Carnahan, basado en un artículo periodístico titulado "The Lawyer Who Became DuPont's Worst Nightmare", firmado por Nathaniel Rich, publicado en The New York Times. Hay que empezar por esto porque creo que es relevante en este caso y en una cinematografía como la de Todd Haynes, que tiende a moverse con más libertad.
Haynes tiene lo que se suele llamar "voluntad de estilo" y este filme se encuentra en las antípodas del ejercicio imaginativo realizado en su obra anterior, Wonderstruck (2017), nominada a la Palma de Oro en Cannes. Aguas oscuras, todo sea dicho, me resulta más convincente por su sencillez que la obra anterior en su barroquismo, pero Haynes es un director camaleónico, un explorador de las formas de los discursos.
El origen periodístico de la historia nos lleva a la realidad, al mundo real con sus juegos de poder y control.
El mundo, se nos dice, está controlado por las grandes empresas y solo una fe firme es capaz de enfrentarse a ellas. La demostración viene dada por un abogado, bien interpretado por Mark Ruffalo, que ha se ha pasado su carrera defendiendo empresas y se ve condicionado por una recomendación de su abuela a aceptar un caso con un paleto de Virginia Occidental, que tiene que ver con un envenenamiento de tierras y muerte del ganado.
La compresión desde nuestra butaca de que estamos ante un caso real, que se manejan nombres reales de las empresas y de productos que tenemos en nuestros hogares es un condicionante de nuestra recepción —nunca es objetiva—, algo que se ve incentivado por el formato realista de la escritura cinematográfica.
Se puede leer mucho entrelíneas en el guión del filme sobre la América actual de Trump. No creo que sea casual el enfoque, aunque el planteamiento dé lugar lecturas complicadas. El malhumorado paleto que encarga al abogado Robert Bilott (M. Ruffalo) te dice mucho de esa América profunda que se supone que ha respaldado a Trump. Esa desconfianza hacia el mundo de las empresas, de los políticos, de todo... muestra una brecha monstruosa entre unos y otros. Bilott representará el puente, el abogado que se mueve entre las grandes empresas, pero no olvida sus orígenes en una pequeña población agrícola y ganadera. El desprecio con el que le llaman "paleto" los ejecutivos que se le enfrentan muestra esa brecha americana. Sus idas y venidas en coche de la ciudad al campo son el recorrido entre dos mundos alejados por años luz.


La película muestra —lo busque o no— cuál es el verdadero poder en Norteamérica y cuál el escenario de la lucha entre unas empresas con dinero ilimitado y todo el tiempo del mundo, frente a personas cuyas vidas se acaban antes de ser citadas en los pleitos.
La película pasa a ser una gran metáfora del mundo actual, controlado por las empresas. Esta se desarrolla en los encuentros entre el abogado y el paleto Wilbur Tennant, magistralmente interpretado por el actor Bill Camp.
La película no es condescendiente. Uno de los buenos momentos se produce cuando el jefe de Tennant (Tim Robbins) lanza a los miembros del bufete un discurso sobre por qué todo mundo desprecia a los abogados. Son esos momentos verbales los que acaban envolviendo a las imágenes reales, las que nos describen ese mundo podrido donde es el poderoso el que gana.
La película, como el propio título del artículo que sirve de base al filme señala, es una descripción de una voluntad, la de una persona que elige el camino más complicado. La de un paleto bien vestido, que es lo que el personaje representa.
El filme lo hemos visto muchas veces. Esta vez lo que se nos muestra ha tenido lugar. Las muertes de animales y personas, los miles de afectados... no son cifras lejanas, sino dramas personales de gente olvidada, de gente que tiene que aceptar lo que les dan porque las personas que les están matando son la empresa que les da trabajo. Son los dilemas de la vida real.


La queja se convierte en lamento profundo. Nadie ayuda a esos paletos abandonados a su suerte en las tierras de Virginia. La música de John Denver sirve de contrapunto irónico a la realidad de esos caminos de muerte: Country roads, take me home...
Y el hogar está en crisis profunda. Ya sea por los brotes del racismo o por el mundo controlado por las grandes empresas, distorsionada por los medios... la América que se nos muestra tiene su propia guerra interior, un drama de conciencias. Tanto en el drama de Eastwood, Richard Jewell, como en este Aguas oscuras, la pregunta que resuena es "¿quién me defiende?" lanzada por personas que se ven solas frente a lo que les llega con violencia de un mundo despiadado. No hay nada en que apoyarse, nadie en quien confiar.
Estupendos Victor Garber y Tim Robbins en sus papeles contrapuestos. Bien Anne Hathaway como la esposa de Bilott y, como se ha señalado, magistral en su papel de paleto Bill Camp.
Quizá la sobrecarga de superhéroes y de fantasía de todos los órdenes está fomentando este tipo de cine que no es que sea realista, sino que va a casos reales. Hace unos días comentábamos aquí el magnífico Richard Jewell, de Clint Eastwood, otro filme basado en un caso real. Son varios filmes este año con base en la realidad. Servirá de equilibrio y nos ayudará a tener los pies en la tierra.
J.A.



Aguas oscuras 2019
Director: Todd Haynes
Guionistas: Mario Correa y Mathew Michael Carnahan; artículo de Mathew Michael Carnahan
Actores: Mark Ruffalo, Anne Hathaway, Victor Garber, Tim Robbins, Bill Camp

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