viernes, 4 de octubre de 2019

Joker (Todd Phillips 2019)


Creo que nada en la filmografía de Todd Phillips hace presagiar una película como Joker. Ni los resacones ni las otras muestras de su cine. Hace pensar un poco sobre los destinos de los directores a la espera de salir del montón, de lo fácil y adentrarse en proyectos más personales y arriesgados. La película lo es y el resultado merece la pena.
como
Joker es una película visual, algo que no es una obviedad. Las películas pueden funcionar desde muchos ángulos. Joker es imagen pura, un poema visual del mal. El mal empieza como un foco que se concentra en el centro del escenario hasta dibujarnos una sonrisa absurda y después inicia un movimiento de retroceso hasta mostrarnos que la locura no es un hecho aislado, sino un fenómeno colectivo, una presencia absoluta en el universo mostrado.
Hay películas narrativas, construidas sobre una más o menos sólida historia que las vertebra. Joker tiene una gran ventaja, el personaje central es un icono de una época que se ha dividido de forma maniquea entre Batman y el Joker. Aquí el Joker es el centro absoluto, lo que nos permite diseccionar la génesis del personaje. O quizá la nuestra como sociedad.
Batman será un vengador; los orígenes de Joker serán similares, nacido del dolor y la injusticia, de la frustración, con un pasado que se le irá desvelando en su negrura. El mundo, por mucho que haga, no podrá ser nunca suyo, atacado de una risa incontrolable y desfasada. Su desgracia proviene de esa incapacidad para reír al unísono, esa risa que resuena cuando los otros callan y cesa cuando los otros ríen. El mundo va en otra dirección.

La risa es la metáfora de la asincronía, es decir, de la marginación social, del rechazo, del tipo simple, Arthur Fleck, que cae a todos mal cuando intenta hacer reír. La imposibilidad de hacer reír es el drama de aquel del que todos se ríen, el que es blanco de las bromas. 
Solo al final, al asumir el destino, Arthur se bautizará con el nombre que le dieron, Joker, el payaso. El marginado se ha convertido en el monstruo que los demás propiciaron. Ha sido una estatua cincelada con los golpes que le han llegado de fuera. No creo que haya justificación alguna; la negrura de la sociedad lo explica sin necesidad de justificarlo.
Un gran acierto de la dirección es la recreación de un mundo que se parece tanto al nuestro que es el nuestro. Da igual que en un momento veamos a Chaplin en el cine y luego veamos la televisión. Gotham no es real, pero sí es fiel a la realidad.
La cámara tampoco distingue entre la realidad y la mente perturbada del Joker. Es un acierto en la dirección y en el guión pues permite dar una salida al personaje concediéndole una profundidad psicológica por su deseo frustrado de amar, algo que se le escapa incluso como recuerdo.
Hemos señalado que quizá la forma más cercana para definir la película de Todd Phillips sea la de poesía visual. El director no muestra la "belleza" del mal, como algunos malos moralistas han señalado; marca más bien su ritmo, su movimiento interno acompañado por la danza corpórea creada por Joaquin Phoenix y la propia banda sonora, perfectamente adaptada tanto a las imágenes como al imaginario ballet que Joker va elaborando y con el que se expresa el dolor y la locura en paralelo hasta juntarse en un infinito dramáticamente cercano.
La interpretación de Joaquin Phoenix es un baile del dolor expresado por sus contrarios, la risa y un cuerpo retorcido que transmite la angustia. El discurso no es el medio de difundir lo que se quiere expresar sino la construcción de la imagen para revelar la furia, la rabia; el movimiento sincopado que transmite los quiebros internos y esa risa sin fundamento que espanta, como la de un simple incontrolado.


Estupendo también Robert De Niro en su papel del presentador televisivo con su maldad para la burla. Representa esa incitación de los espectadores a reírse destructivamente de las personas. Arthur Fleck solo será Joker cuando sea bautizado en su aparición pública en su programa, en el que ha deseado aparecer toda su vida y para el que se ha ido preparando. De alguna forma es ese padre que no tuvo y al que admira.
Hay hermosas imágenes por su fuerza y dramatismo. Los escenarios transmite la idea de una ciudad, Gotham, que son nuestras ciudades, su agresividad y violencias desatadas, su indiferencia egoísta y su furia bajo las máscaras de los payasos.


El Joker se humaniza en la película, no se le ensalza. Y deberían pensarlo bien los que le convierten en héroe. Es la profundidad del mal frente a la sencillez de un bien que no está presente aquí más que como un deseo insatisfecho de felicidad. El bien es solo un sueño en una Gotham oscura. La bondad que aparece es el beso en la cabeza calva de un enano, una broma macabra que solo tiene sentido en este universo retorcido. Solo uno le trató bien.
La atracción que el personaje de los cómics de superhéroes recibe por nuestro mundo es motivo de pregunta. Quizá porque sea el personaje más humano entre los villanos, cuya máscara -la sonrisa- es la que lucen muchos cada día, nos atraiga y fascine. Todos somos payasos.


Joker (2019)  

Director: Todd Phillips
Guionistas: Todd Phillips y Scott Silver
Intérpretes: Joaquin Phoenix, Robert De Niro, Zazie Beetz, Frances Conroy, Brett Cullen,  Shea Whigham,Bill Camp, Glenn Fleshler, Leigh Gill, Josh Pais, Rocco Luna, Marc Maron,  Sondra James, Murphy Guyer, Douglas Hodge

sábado, 21 de septiembre de 2019

Blinded by the Light (Gurinder Chadha 2019)


Cegados por la luz (Blinded by the Light, Gurinder Chadha 2019) no es un biopic de Bruce Springsteen, por lo que no tiene nada que ver con películas como Bohemian Rhapsody o Rocketman; tampoco tiene mucho que ver con la magia de un mundo sin Beatles de Yesterday, esta última revisada aquí. Tiene mucho más que ver con Ad Astra, la película que se estrenó ayer junto a ella, pues son dos historia de problemas con las figuras paternas. El interés de compararlas (una resuelta por un hombre y otra por una mujer, dice mucho) no es infundado, pues es un tema siempre abierto por real.
La actualidad de la película dirigida por Gurinder Chadha, la que dirigiera aquella otra película, muy olvidada hoy, Quiero ser como Beckham (2002), es bastante grande y así lo refleja su guión, que transcurre en un momento de la vida de Reino Unido en el que el desempleo y los brotes racistas del Frente Nacional están presentes como fondo activo de la historia. Lo que los personajes viven está marcado por el mundo que les rodea del que es difícil escapar. Y ese mundo es real.
El retrato que Gurinder Chadha hace de la pequeña localidad británica de la que apenas se puede escapar es realista, un entorno opresivo y limitado para el joven Javed. Por un lado, su padre es el centro de esta familia paquistaní y él se encuentra con pobres perspectivas de futuro. Ser escritor es solo un sueño. La crisis económica y moral que supuso el paso de Thatcher (la bruja) por el poder en los años ochenta trajo un aumento del nacionalismo racista, del que diera cuenta otra magnífica película, This is England (Shane Meadows 2006), que refleja el mismo universo temporal, mediados y finales de los ochenta, una década a la que nos vamos pareciendo siniestramente. Crisis económica, precariedad del empleo, falta de metas y populismo racista.


Esto no es una película musical; es la entrada de la música como aclaradora de la conciencia. Es la finalidad principal del arte, que no es otra que ofrecernos metáforas explicativas para un mundo sin sentido. El mundo de Javed se "aclara" en el momento en que el desorden de su vida es puesto en evidencia por la música de The Boss. Entonces todo empieza a adquirir sentido. Ha encontrado el filtro necesario para darse forma, para encontrar el camino.
Bruce Springsteen, al que se nos presenta en ese momento como alguien desconectado de los jóvenes, que lo ven como un viejo (el Boss tenía cuerda para rato) que nada tiene que decirles, le es revelado cuando escucha las letras de sus canciones, canciones que como las campanas de John Donne no hay que preguntar por quién doblan. Lo hacen por él.


Este carácter olvidado de Springsteen a finales de los ochenta representa precisamente un universo en el que la música (todo) no es más que un medio para hacer dinero. El énfasis en los "sintetizadores" de su amigo representa esa nueva línea en un mundo vacío. Como contraste, el divertido papel del padre de su amigo, otro roquero que mantiene a Springsteen en su corazón, aunque su hijo vaya por lo comercial. El papel lo interpreta el estupendo actor Rob Brydon con gran sentido del humor.
Desde ahí, la historia se dispara como si fuera un trampolín. Los conflictos de la familia, la dependencia paterna y el deseo de independencia. La familia de "paquis" en un entorno en donde a los extranjeros se les empieza a poner trabas por la aparición del Frente Nacional, con sus casas acosadas con pintadas o niños que les orinan los buzones.
El retrato de época es valioso. También el generacional y el del miedo a la pérdida de la identidad paquistaní, solo superada por una universalidad, la de la música y las de un músico que supo hablar al mundo por encima de su nacionalidad.
La película se resuelve de una forma muy natural y ahí se ve su conexión con la vida, pues efectivamente, está inspirada en la obra que recoge la vida de un periodista británico de familia paquistaní que empezó a ver el mundo por las canciones de The Boss.


La interpretaciones son frescas y consiguen que nos metamos en una historia que pese a ser real tiene mucho de fábula, de historia que se cierra encontrando el camino, lo que no siempre es posible. Buen trabajo del padre de Javed, Malik, interpretado por Kulvinder Ghir, un papel lleno de matices en su humillación por perder el empleo, controlador
El guión tiene suficientes elementos positivos como para comprender que la vida puede ser mejor que un guión a la americana. Había muchas cosas a las que tenía que enfrentarse Javed, una de ellas su propia confusión.
La película se ve bien, con una historia fluida y una cinematografía centrada en los personajes y en la recreación del momento, que resulta  suficiente para meternos en ella. Y de fondo o en primer plano, Springsteen en sonido y en espíritu.
J.A.


Blinded by the Light (2019)  

Directora: Gurinder Chadha
Guión:  Sarfraz Manzoor, Paul Mayeda Berges y Gurinder Chadha
Intérpretes: Viveik Kalra, Lee Barnett, Dean-Charles Chapman, Kit Reeve, David Hayman, Kulvinder Ghir, Nikita Mehta, Rob Brydon, Meera Ganatra, Lorraine Ashbourne, Tara Divina, Jeff Mirza




Ad Astra (James Gray 2019)


Había leído cosas muy raras sobre Ad Astra, la película de James Gray que se estrenó ayer en nuestras pantallas. "— Mucha gente viene a verla, pero no les ha gustado mucho", me informa mi taquillera cuando saco mi entrada de hoy. "—Eso es porque esperan ver otra cosa o vienen por Brad Pitt", le digo. "—Eso creo yo", me contesta. 
Me surge entonces la pregunta de siempre, ¿es una buena película una película para todo tipo de público? Probablemente no, como pasa en las demás artes, pero en el cine en mayor medida porque para muchos es entretenimiento y gustar significa entretener. Hay muchas películas entretenidas que no son muy buenas y algunas buenas películas que no siempre son entretenidas.
Ad Astra (2019) es una película solitaria, un viaje interior más que espacial; es más un viaje interior que un recorrido entre estaciones y planetas. El espacio es la excusa para buscar algo perdido en la infancia, que no es más que el niño que dejamos de ser para superar los traumas que nos hacen crecer retorcidos.
Lo de menos es la ciencia-ficción, que es la excusa. Los problemas que se plantean, en cambio, son humanos, universales.


Veo esta película de Grey como una "versión espacial" de El corazón de las tinieblas, un viaje en busca de un nuevo Kurz, con toques de la Carta al padre, de Franz Kafka. Los distintos episodios que marcan el viaje no son más etapas en el viaje interior. De hecho, creo que Ad Astra tiene muchas cosas en común con su anterior filme, La ciudad perdida de Z, una magnífica película a la que no se hizo mucho caso, en la que esta vez el viaje era en la jungla en busca de un sueño.
Los viajes de Gray son viajes simbólicos, metáforas de etapas del crecimiento atrofiado bajo la capa de la normalidad. En este sentido, sus personajes buscan remediar sus propios defectos, causados por su deficiente maduración. Lo que haya causado estos traumas son los motores de la acción, aquello que hay que resolver.
Para este viaje interior, James Grey monta un impecable recorrido exterior, realista y angustioso. Es un espacio sin sofisticaciones y donde hay una constante centralidad del personaje protagonista y de su padre ausente, que va tomando más presencia desde el exterior, el héroe admirado, al interior, el padre ausente.


La presencia de Brad Pitt es una constante hasta llegar al fragmentario padre, un magnífico Tommy Lee Jones. Los demás tienen unos papeles satélites, giran alrededor de Pitt, que es el eje móvil de la historia.
El guión está bien construido y magnífico el manejo de la cámara y la fotografía.
No es una ciencia-ficción como la que estamos acostumbrados a ver. Que no nos despisten los escenarios. Es una película sobre una persona y su evolución, sobre la carga de los problemas, los sentimientos confusos y la necesidad de tener referentes válidos en la vida. Todo ello, eso sí, desarrollado en un entorno futurista. Los problemas son de siempre.
James Gray, como ya hizo con Z, nos hace cambiar las perspectivas de los géneros que usa y que le sirven para encuadrar problemas interesantes, humanos, universales. Al final de estos viajes nos encontramos a nosotros mismos.
 J.A.



Ad Astra (2019)  

Director: James Gray
Guión:  Ethan Gross y James Gray
Intérpretes: Brad Pitt, Ruth Negga, Jamie Kennedy, Donald Sutherland, Tommy Lee Jones, Kimberly Elise, Loren Dean,
John Finn, Greg Bryk, John Ortiz, Alison Reed, Ravi Kapoor, Liv Tyler

sábado, 7 de septiembre de 2019

It capítulo 2

Pocas películas tan esperadas como esta segunda parte de It, la obra basada en la novela de Stephen King. El cine repleto, curiosamente de gente muy joven que se lo pasó estupendamente gritando y sufriendo, como es propio del género. Le han tomado esta frase al director argentino del filme, Andy Muschietti: "It' es una especie de carta de amor a la infancia que igual no aprecias mucho si eres joven". Me temo que se equivoca y que han sido los jóvenes los que han valorado esta historia dividida en dos partes.
A diferencia del viejo It televisivo, que empezaba por las llamadas para volverse a reunir, el nuevo It en 2 partes daba preferencia a los inicios en la primera parte, empezando por la infancia, y esta segunda comienza con las llamadas para reunir a los viejos amigos 27 años más tarde. Eso —creo yo— ha hecho que la conexión con la primera haya sido juvenil y en esta se haya prolongado. Repasé la noche anterior el It televisivo, de un solo y largo montaje, que también comienza por las llamadas 27 años después, y creo que esta fórmula elegida le da más fuerza, precisamente, por la atracción de la infancia y su recuperación difícil por la memoria.


No es una broma cuando digo que los gritos en esta película superaron a las tensiones de otros horrores veraniegos (Muñeco diabólico, Annabelle regresa a casa o Midsommar... entre otras) y es que fue una sesión plenamente de disfrute del terror en grupo y por filas. It Capítulo 2 tenía a su público preparado, bien preparado a disfrutar una película que encajaba con las expectativas del público.
¿La película? Cumple con creces con las expectativas de la primera parte y supera en su conjunto a la original realizada para la televisión y que dio el salto a la gran pantalla. Era una aceptable película de terror en un momento en el que se estaba revitalizando el género, pero el espectáculo que tenemos ahora en pantalla tiene un presupuesto que se nota, ha recurrido a actores de renombre, como Jessica Chastain, James McVoy o Bill Hader entre otros.
Basta con ver la dentadura de Pennywise para poder darse cuenta de la evolución de los efectos especiales entre 1990 y hoy, treinta años de desarrollo tecnológico en el cine en todos los aspectos, favoreciendo a aquellos géneros y filmes que  necesitan ir más allá de la realidad. De Muñeco diabólico a It, la superioridad de los efectos especiales es notoria. No solo son todo, desde luego, pero si hacen mucho en cuanto a la espectacularidad y credibilidad de lo que vemos.
It es un filme espectacular hasta en sus secuencias más sencillas, muchas de ellas memorables, como la que tiene McVoy en la feria con el laberinto de cristal o la estupenda visita a su casa por parte de Bev, Jessica Chastain. Lo que en la primera se resolvía con los dientes oscurecidos de la anciana, en esta adquiere dimensiones mucho más espectaculares.


Los que no han vivido aquellas horrendas películas en coproducción española de Dráculas y hombres lobos interpretados por los Naschy (Jacinto Molina) y demás recordarán el peso de los efectos baratos. No hay mucho margen entones, pero hoy son decisivos y han revitalizado el género, uno de los más en auge.
En It todo gira alrededor del terrorífico payaso Pennywise, bordado como en la entrega anterior por el actor Bill Skarsgård. El payaso interpretado por Tim Rice en los 90 queda convertido ahora en algo más que un personaje, como es en la propia trama. Es un principio, el del mal.
Será por deformación profesional, pero nada resulta más espectacular en esta figura retórica del globo rojo, auténtica figura que invade la pantalla y el pueblo como una presencia viva. El globo es Pennywise y Pennywise es el globo rojo, ambos son "eso", algo que no tiene nombre ni forma y al que solo se pueden referir de manera indirecta.


It Capítulo dos se ajusta bien a la primera versión y a la propia novela de Stephen King, que hace un cameo en la película, al igual que el director de cine Peter Bogdanovich. Son detalles de que la propia película es bien valorada.
Son 2 horas 49 minutos que se pasan volando o, si se prefiere, dando botes en la silla. Hablan de una "monsterpiece", tanto una obra "maestra" como "monstruoso" por tema y duración. El día del estreno mucho adolescente en grupo, como es propio del verano. Se ha estrenado en el momento justo del regreso de vacaciones y del comienzo de clases, un punto de la propia película.
It es la enésima historia del verdadero horror de los Estados Unidos  vividos dentro del sistema escolar: el abuso. El "club de los perdedores" es un grupo de víctimas de mayor mal que les aqueja, la persecución del débil o del distinto. La nueva adaptación actualiza las fobias norteamericanas con la homofobia. Derry solo cambia de víctimas, pero es el verdadero monstruo en cuyas alcantarillas acecha el mal. Georgie nunca volvió.
 J.A.



It Capítulo 2 
Dirección: Andy Muschietti
Guión: Gary Dauberman (guión) y Stephen King (novela)
Intérpretes: Jessica Chastain, James McAvoy, Bill Hader, Isaiah Mustafa, Jay Ryan, James Ransone, Andy Bean, Bill Skarsgård, Jaeden Martell, Wyatt Oleff, Jack Dylan Grazer, Finn Wolfhard, Sophia Lillis, Chosen Jacobs, Jeremy Ray Taylor, Teach Grant, Nicholas Hamilton...

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