domingo, 25 de septiembre de 2022

No te preocupes, querida (Olivia Wilde 2022)

 

La película “No te preocupes, querida” (2022) tiene dos grandes virtudes. La primera es la interpretación de Florence Pugh, una actriz que va creciendo, de enorme personalidad y presencia en pantalla. Pugh nos ha dejado estupendas interpretaciones en todos los registros, de la comedia (Viuda Negra) a la tragedia (Lady Macbeth, Midsommar), pasando por Mujercitas, por la que estuvo nominada al Oscar. Pugh es una garantía interpretativa, con una presencia que fascina a la cámara en cualquier posición o ángulo. Su estilo es muy personal, una actriz intuitiva, con gran fuerza vital y que acierta en la construcción de sus personajes.

El segundo factor importante en la película es la meticulosa, matemática, dirección de Olivia Wilde, actriz y productora conocida por el gran público por su labor como actriz en la serie House, con ocho trabajos en su haber, de videoclips a dos largometrajes. Vemos en ella una gran capacidad creativa, una labor concienzuda de puesta en escena y de cuidado del detalle visual y narrativo.

Cuanto menos se sepa de esta película más se disfrutará de su compleja construcción, tanto de guion como visual, dos aspectos que no siempre van de la mano. Hay películas que hay que seguir con el ritmo que se nos propone, ser naif, estar mental y visualmente en cada momento en el lugar que se nos pide.

“No te preocupes, querida” es una historia que se desarrolla a su propio ritmo, algo esencial para el género esquivo en el que se mueve. Si la recomienda, no dé muchos detalles, Deje que los otros sigan el proceso natural de acceso a la historia.

La película destaca en la fotografía, dotada de un color y brillo particulares en función de los escenarios, algo que tiene pleno sentido para el relato, creando climas emocionales adecuados. También es destacable el montaje, que da en cada momento un ritmo adecuado, tanto a las escenas como en la gradación de la película, que va creciendo en tensión. La distinción en diversos niveles se refuerza con las diferencias visuales.


Un mérito de Olivia Wilde es la forma de tratar los espacios y la forma de encuadrarlos. El espacio es esencial en la trama de esta película, esa comunidad de Victoria, es algo más que un elemento continente, y por ello el tratamiento que se le da es de gran importancia para la comprensión. Wilde hace un trabajo milimétrico en su construcción visual. Cada plano responde a una meticulosa selección de los encuadres haciendo que visualmente resulte impecable tanto en los interiores como en ese barrio prototípico de los años cincuenta en el que se desarrolla la película.

El complejo guion es de Katie Silverman, que también fue autora del anterior largometraje de Wilde, un filme muy distinto a este. "No te preocupes, querida" se desarrolla sobre una historia creada por Carey y Shane Van Dyke.

La historia tiene mucho de fábula inquietante, que se resuelve en una dimensión moral, en una enunciación clara de aquello que denuncia y vamos descubriendo. El personaje de Pugh nos hace sentir la soledad y el aislamiento progresivo al que se ve sometida. Quizá sea ese contraste entre la fuerza de la actriz y la frialdad del entorno de donde resulte más atractivo este interesante filme.

"No te preocupes, querida" está construida sobre los pequeños detalles, sobre las formas, sobre los movimientos, convertidos todos ellos en signos de una realidad más allá de lo que vemos. Wilde nos sitúa junto a la protagonista para ir captando con ella el sentido que se nos escapa.

Nos gustaría poder extendernos aquí en los detalles de esta película, pero es mejor que sean los espectadores los que se adentren en ella de forma poco condicionada.

Joaquín Mª Aguirre

 

No te preocupes, querida (Don’t Worry, Darling 2022)

Directora: Olivia Wilde

Guion: Katie Silverman, sobre una historia de Carey y Shane Van Dyke

Intérpretes: Florence Pugh, Harry Styles, Chris Pine, Olivia Wilde, Kiki Layne, Gemma Chan...

Producción: USA 2022

domingo, 10 de julio de 2022

Thor: Love and Thunder (2022)

  

Dentro del Universo Marvel, Thor es un elemento extraño en muchos sentidos. El primero y más evidente es precisamente su carácter anterior al mundo de los cómics. Thor es un inserto proveniente de la mitología nórdica dentro del carácter sincrético que tiene el universo. Thor llega con Odín, Valkirias y Loki como acompañantes y con unos miles de años de recreaciones previas de historias escritas y diversificadas.

Con “rubio+músculos+martillo+Asgard & Family” se construye el mito de Thor. Pero hay que hacerlo dentro de un universo más amplio, rodearlo de enemigos propios y ajenos, es decir, ir más allá de los suyos tradicionales. Thor tiene su vida en Asgard, pero también en la Tierra y en otros planetas del universo. Thor es el héroe más vapuleado, al que de dejamos fondón y dándole a la cerveza, lejos de estar en forma. Quizá haya sido el que más ha padecido la inversión de su imagen para beneficio de la comedia. Esto se vio claro tras el intento dramático del segundo episodio en el que Kenneth Brannagh intentó hacer algo serio con él.

Thor y su hermano Loki, por su parte, han formado un dúo cómico rivalizando sus egos que ha hecho delicias en episodios anteriores. Por resumirlo, creo que Thor es el más vapuleado de los héroes siguiendo el principio de que cuanto más alto estás, más dura es la caída. Pero las caídas están muy bien en las comedias.

En Love & Thunder, Thor sigue la senda de Ragnarok, reírse de sí mismo llevándose al personaje de paseo por el suelo raso de las emociones, humanizando el mito y dotándolo de una comicidad plena. Pronto comprendieron que en el Universo Marvel no se podía basar todo en el músculo y que la comedia era la vía para conectar con un enorme público infantil, adolescente y adulto ensartando los niveles adecuados de complejidad para cada grupo. De esta forma se dan diferentes lecturas del mismo texto y todos salen contentos. Esto es lo que ocurrió en el día del estreno donde el público asistente reflejaba todos los posibles grupos de edad y salían cada uno satisfecho a su manera. Esto no es frecuente.

Mientras que los héroes viven sus comedias, los villanos viven sus tragedias. ¡Magnífico Christian Bale que pasa de ser el “Caballero oscuro” a un perfecto villano oscuro en esta película. Su drama individual tiene alcance cósmico y será la clave que dé sentido al filme en esa oposición entre "amores y truenos" que se nos propone.

En Thor: Love & Thunder está el amor, pero en modo alguno convencional, sino sesgado por el dolor de la fatalidad. Nos encontramos de nuevo a un magnífica Nathalie Portman que sabe dar los tres registros, el cómico, el heroico y el trágico en una continuo desfile de emociones y rostros cambiantes.

El guion de la película es bueno y sabe pasar de la épica a lo cotidiano, dejando que los personajes fluyan con naturalidad expresando sentimientos, luciendo vanidad, según el caso.

Donde los niños se ríen, los adultos comprenden el trasfondo de muerte y fatalidad que recorre la película desde su primera escena hasta la final, dos dolorosos paréntesis que sostienen el edificio narrativo. En el fondo, esta película tan divertida trata sobre cómo sobreponerse al dolor inmenso de perder lo que se ama, de que lo que queremos lo perdemos, como asegura una sabia canción chino.

En esta película es esencial el ritmo, porque lo es en la comedia y en la acción. Nadie se detiene demasiado en nada en busca de ese equilibrio entre las diversas tramas que convergen a través de los personajes en la historia central, la de los niños secuestrados a los que hay que liberar, una hermosa metáfora de los propios espectadores.

La atracción de actores consagrados hacia estas películas del género debe ser algo más que curiosidad. Es el caso de Russell Crowe, un Zeus histriónico y barrigón, muy político en su papel de rey de los dioses, que le ofrece la capacidad de reírse de sí mismo a través de una divertida interpretación del personaje que promete más en el futuro.

Una constante en los guiones de Thor son las representaciones teatrales de lo ocurrido en momentos anteriores y que nos muestra divertidas secuencias sobre cómo el pueblo digiere las historias de los dioses. De nuevo tenemos a un divertido Matt Damon haciendo de Loki y preguntándose sobre cómo van a contar en el futuro lo que está pasando. En la escena le acompaña como actor Sam Neil en el papel de Odin sobre el escenario. Es una forma divertida de plantearse la narración y sus transformaciones

Estupendos Chris Hemsworth y Tessa Thompson en sus tonos de comedia, llevando la épica adelante como Thor y la Reina Walkyria. Le asisten las apariciones de muchos otros personajes, como el reparto de los Guardianes de la Galaxia  que aparecen para la reconstrucción del universo de Thor en episodios anteriores.

Taika Waititi actúa en tres niveles, como director, como coguionista y como personaje, encarnando al pétreo Korg. Al margen de la actuación, su trabajo como director es organizar el sano caos que ha creado como guionista, darle forma para que los espectadores podamos pasar de uno a otro nivel emocional de forma eficaz. Y lo hacemos, llevados de un lugar a otro, saltando de espacios y de tonos.

Thor tiene su propio universo dentro del Universo Marvel. El tono cambia cuando forma parte de Los Vengadores y cuando es él el centro. La mezcla de tragedia y comedia, como señaló Charles Dickens, es lo que define a la vida. Hay ideas serias entre bromas y bromas en los momentos más serios. No es fácil sorprender en el Universo Marvel, pero todavía nos llevamos agradables sorpresas. Al final, aplausos de chicos y grandes.

Joaquín Mª Aguirre 

 


 

Thor: Love and Thunder (2022)    

Director: Taika Waititi

Guionistas: Taika Waititi, Jennifer Kaytin sobre los cómics de Stan Lee

Intérpretes: Chris Hemsworth, Christian Bale, Nathalie Portman, Tessa Thompson, Russel Crowe, Chris Pratt, Matt Damon...

Países: USA, Australia

sábado, 25 de junio de 2022

Teléfono negro (Scott Derrickson 2021)

 

No es fácil innovar en el género de terror y Black Phone es una película que se mueve entre géneros y trata de innovar. Su director, Scott Derrickson, tiene ya una serie de éxitos en el terreno del género de terror y de la fantasía.

Partiendo de un relato breve de Joe Hill, el guion ha sido escrito por el propio Derrickson y por C. Robert Cagill, un compañero en películas anteriores como Dr. Strange (2016) o la serie Sinister (2012 y 2015), entre otras. La historia de la que se parte es interesante y lo es también el desarrollo que se le ha dado en la película por parte de director y guionistas.

Teléfono negro es una obra sobre la violencia y su correlato, el miedo que provoca en las personas. Es más que una historia de terror y nos lleva a reconsiderar a qué debemos tener miedo en la sociedad, por lo que una lectura sencilla de la obra nos puede llevar a consideraciones equívocas, algo que puede ocurrir en casos como este.

Podríamos decir que se construye sobre tres círculos concéntricos: el paranormal, que es el que desarrolla el terror en lo sobrenatural; el criminal, con un psicópata secuestrador y torturador de niños; y, por último, el de la violencia social, una constante en toda la película.

La historia de dos hermanos, Finney (el actor Mason Thames) y  Gwen (la actriz Madeleine McGraw), que han heredado de su madre fallecida años atrás unas capacidades paranormales sirve como elemento que se contrasta con los crímenes cometidos por la zona y que nadie ha logrado resolver, produciéndose la desaparición periódica de niños.

La inteligencia de la película es mostrarnos principalmente la brutalidad social en su forma más directa en la vida cotidiana de los niños, especialmente contra Finney, víctima constante de acoso en el colegio y en las calles del pueblo. Se vuelve a incidir en la base de la violencia habitual en los Estados Unidos, la violencia escolar. Esa es la base del terror que vemos, el que ha sido socialmente asumido y el que parece no importar demasiado. Su hermana Gwen, se nos muestra desde el principio, tiene esas dotes de vidente onírica que le hacen soñar con los desaparecidos y padecer la violencia en sus noches. La videncia es rechazada por su propio padre (Jeremy Davies), que no quiere ver cómo se reproduce en su hija lo que era un sufrimiento en su madre.

El segundo nivel, el del psicópata asesino, está estilizado gracias a la interpretación tras la máscara de Ethan Hawke (The Grabber), lo que le otorga un doble papel simbólico, probablemente un personaje sometido a su vez a abusos.

El centro de la película son los dos hermanos y su conexión con ese mundo más allá de la realidad que acaba interviniendo a través de ese teléfono negro que da título a la obra. De muy meritoria hay que considerar el trabajo de los jóvenes Mason Thames y, de forma muy especial, el de Madeleine McGraw, que sabe dar los matices que un papel de este tipo necesita para sobrevivir al estereotipo.

Como película de género que es, Teléfono negro, apenas juega con la sorpresa, lo que en este caso no es un demérito dado el carácter altamente simbólico que la obra presenta, con un importante fondo de ironía, como se nos revela con claridad en los planos del regreso de Finney al centro escolar.

El género de terror sirve aquí para hacer esa radiografía de la violencia y de la admiración social que provoca, de cómo se encuentra entre nosotros marcando sus normas. Hay que temer más a los vivos que a los muertos.

Un buen trabajo en la dirección nos muestra que esta es una apuesta muy personal por parte del director, que ha querido, moviéndose dentro del género, decir algo más sobre la gran epidemia de la violencia que nos asola y que no tienen forma de parar en los Estados Unidos en sus centros escolares.


Joaquín Mª Aguirre 

 

 

Teléfono negro (Black Phone 2021)     

Director: Scott Derrickson

Guionistas: Joe Hill (relato),  C. Robert Cagill y Scott Derrickson

Intérpretes: Mason Thames, Madeleine McGraw, Ethan Hawke, Jeremy Davies...

género: terror

sábado, 18 de junio de 2022

Lightyear (Angus McLane 2022)

 

¿Cómo enfrentarse a la Historia? ¿Cómo enfrentarse —peor— a nuestros recuerdos idealizados de la infancia (y más allá)? Son algunas preguntas que surgen cuando uno se enfrenta a películas como la recientemente estrenada Jurassic World (Colin Trevorrow) o esta de la que nos ocupamos hoy, Lightyear (2022), dirigida por alguien, Angus McLane, que ha pasado por todas las capas de la animación, atesorando experiencia en película como Los increíbles, Ratatouille o Buscando a Dori, entre otras.

La experiencia de Angus McLane en la dirección de largos se reduce al Buscando a Dori como codirector. La intensa y extensa experiencia en la animación nos lo presenta como un buen director técnico a la vista del resultado de la película.

Es un Toy Story sin Toy Story; se nos dice que esta es la película que vio el niño protagonista y que le hacía tener a Buzz como héroe, lo que no deja de ser una buena explicación, pero no resuelve ciertos problemas, como son las reacciones emocionales y narrativas (¿existe esto?) del público, que se concentran en sus expectativas, es decir en los deseos acumulados alrededor de estos entes fascinantes que son las películas míticas, las que han roto moldes y han echado raíces en nuestra cultura. Lo que se ha hecho es dar un origen ficcional a un muñeco, una vía un tanto peculiar y que tiene sus consecuencias y preguntas propias.


Algo está fallando en la imaginación cinematográfica que necesita de estas serializaciones, que es como apostar sobre seguro cuando se consigue un éxito; algo falla cuando no se dejan reposar los mitos y vivimos en una constante reedición de diferentes obras con diferentes destinos. Toy Story ha tenido sucesivas ediciones prolongando el mundo de los juguetes. Ahora, con Lightyear, se ha intentado una vía novedosa con esa "película origen" que se supone que alimentó los sueños de Andy, el niño que tenía los juguetes originales entre los que se encontraba Buzz Lightyear. La duda que tengo es que ese punto de conexión sea factible. Es decir, dudo que si Andy, de siete años, viera esta película se quedara fascinado con esta película, que tiene unos planteamientos mucho más adultos.

Ya en Buscando a Dori (una película bastante depresiva), Angus McLane ahondaba en los miedos e inseguridades, algo que no sé si es lo más adecuado a lo que se esperaba, pero sí a lo que ha derivado.

La realización de la película es impecable, perfectamente planificada y con una brillantísima iluminación. ¿De dónde vienen las dudas entonces que han hecho que la película tenga ahora mismo un 5 en la IMDB, que suele ser un indicador aceptable del gusto? Me temo que la respuesta es doble: a) demasiada complicación psicológica del personaje (dudo que un niño de 7 años, por seguir su propia propuesta, se mostrara entusiasmado por una película más adulta, en estas complejidades de la personalidad de Buzz); y b) en sentido contrario a la complejidad del héroe se ha creado un mundo plano y repetitivo en los compañeros de equipo. 


En la comedia, la conjunción de los elementos es básica, lo que se demuestra perfectamente en el dúo Woody-Lightyear, del que procedía gran parte de la comicidad. Pero me temo que la química creada con los nuevos personajes no es la más adecuada, especialmente. Con la excepción del personaje de Alisha Hawthorne (también aquejado de su propia patología), la relación con el resto de los personajes es complicada y repetitiva.

Los problemas de la película son, evidentemente, de guion o, si se prefiere, de construcción de los personajes, más una galería friqui que un grupo de "alegres compañeros de fatigas" como nos presentaba Toy Story. Y eso se nota mucho en una comedia. Mucho me temo que sea un problema congénito del director, es decir, su tendencia a problematizar en exceso la comedia. Si se quiere hacer un drama hay que indicarlo y seguir otras reglas. Ya pasó con Buscando a Dori.


Toy Story ha dejado anteriormente notables secuelas. Este Lightyear no es una secuela, ni técnicamente una precuela; es una película que vio Andy y no la realidad que el Andy de siete años vivió. El Toy Story inicial contó con Joss Whedon y Joel Coen entre sus ilustres guionistas. Lograron hacer de la primera película totalmente digital, una obra maestra con una sencilla y sólida historia, con unos personajes consistentes, incluso para ser "patatas" o "perros de muelles". Lograron que la tecnología revolucionaria quedara por detrás de una historia de amistad. Eso se llama "saber construir". En Lightyear ocurre lo contrario; la tecnología queda por delante de la historia. Impecable realización, pero la comedia necesita una cosa más: personajes, relaciones, chispa.

Creo que es aquí donde están fallando algunos de estos aprovechamientos de obras maestras previas. Los fallos del último Jurassic, igualmente, son los de un guion inconsistente y precipitado. Lightyear está cuidado al milímetro en cada plano, técnicamente sobresaliente, pero no nos sentimos atraídos por lo que escuchamos o vemos hacer; las relaciones entre los personajes son demasiado simples o demasiado complicadas. Probablemente el público al que se dirige no esté interesado en las paradojas del tiempo como el de Jurassic no lo está en las teorías de la genética. Una buena historia es necesaria detrás de cualquier película y más de una leyenda.

Joaquín Mª Aguirre 


Lightyear (2022)  

Director: Angus MacLane

Guionistas: Angus MacLane, Matthew Aldrich y Jason Headley

Género: Animación

Nacionalidad: USA

Duración: 1 hora 40 minutos

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